Mostrando entradas con la etiqueta PELÍCULAS QUE TIENES QUE VER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PELÍCULAS QUE TIENES QUE VER. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de abril de 2012

300, Zack Snyder (2007) [7,7/10]

300 es una película dirigida por Zack Snyder que habla de la defensa de la dignidad y la democracia para hacer frente a los tiranos que pretenden sojuzgar pueblos.


Basada en el cómic de Frank Miller y Lynn Varley, la película presenta espectaculares escenas de batalla que no dejan lugar a dudas al espectador, quien en todo momento sabe lo que está pasando con todo detalle gracias a artificiosos planos secuencia que explicitan cada movimiento. Esto es de agradecer, ya que son numerosas las escenas de batalla de otras películas en las que uno tiene que verter sudor y lágrimas para lograr vislumbrar qué es lo que está pasando en medio de tanto caos.


La película hace gala de un trabajo de posproducción digno de tener en cuenta, logrando una atractiva Fotografía que remite en todo momento al cómic en el cual la película se basa.


El filme, además, cuenta con interesantes diálogos que nos regalan alguna que otra frase lapidaria para enmarcar y que hacen de 300 una de esas pelis “de tíos” con calidad.

jueves, 12 de abril de 2012

TITANIC, James Cameron (1997) [7,5/10]

El destino ha querido que esta entrada se publique un 12 de abril de 2012, justo cien años después de que zarpara rumbo a Nueva York el Titanic. Precisamente con motivo de su aniversario los telespectadores hemos sido retados por una campaña de marketing que pretendía meternos de nuevo en las salas para volver a ver este peliculón. Esta vez, además, en 3D, es decir, palmando diez pavos por la gracia. Yo, como buen español aborregado por la cultura de masas, también sucumbí, y allá que me fui con mis gafas al cine para disfrutar de uno de los últimos clásicos de la Historia del Séptimo Arte.


Aún a riesgo de exagerar, diría que, con Titanic de James Cameron, estamos ante la Casablanca de nuestro tiempo. Y es que creo que Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet) pueden emular perfectamente a Bogart y a Bergman, porque, al igual que ellos, ya constituyen un icono del cine, una de esas parejas inmortales de la gran pantalla.


Titanic es una de las historias de amor más emocionantes e inverosímilmente pasionales de los últimos años. Es una película que, después de verla, sigue contigo varios días, no te suelta, uno le coge especial cariño. Es cine palomitero bien hecho (la aparición de Rose en pantalla es digna del Hollywood más clásico) con una igualmente inmortal banda sonora y unas justas aunque satisfactorias cargas de erotismo.


En Titanic se habla de amor, pero también de cómo reacciona el ser humano cuando está expuesto a una situación límite, qué papel juega el instinto de supervivencia.


Es cierto que se trata de una película que está envejeciendo mal: las escenas de ordenador y las maquetas se notan demasiado, algo que también le ocurre, por ejemplo, a la trilogía de El Señor de los Anillos. Aún así, debe quedar claro que es un peliculón que gafapastas como Von Trier no pueden siquiera soñar con hacer.

miércoles, 28 de marzo de 2012

M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF, Fritz Lang (1931) [8/10]

M, el vampiro de Düsseldorf, es la primera película sonora de Fritz Lang, uno de los mayores exponentes del Expresionismo Alemán, además de uno de los grandes directores de cine negro clásico.
La película está basada en el hecho real de Peter Kürten, el asesino en serie que aterrorizó a la ciudad de Düsseldorf a principios del siglo XX. En la película está interpretado por un debutante aunque increíble Peter Lorre, a quien la policía es incapaz de dar caza e incluso las asociaciones de crimen organizado acaban persiguiendo.
Siendo, como ya decimos, el primer filme sonoro de Lang, llama la atención lo bien que el director sabe adaptarse al nuevo medio utilizando como leitmotiv el silbido de Peer Gynt de Edvard Grieg por parte del asesino como seña de identidad para capturarle.
Hay quien ha señalado que M, el vampiro de Düsseldorf es una especie de advertencia a Alemania y a toda Europa ante el ascenso que estaba experimentando el nazismo. De hecho, parece ser que el título original de la película es M. Asesino entre nosotros. No obstante, es raro que esto efectivamente sea así, conociendo la ideología política de Thea von Harbou, mujer de Fritz Lang y co-guionista del filme.
Uno de los aspectos más interesantes de M, el vampiro de Düsseldorf, es el hecho de que plantee el comportamiento criminal como una enfermedad, invitando a pensar hasta qué punto puede la sociedad sedienta de sangre juzgar a alguien que no es responsable de sus abominables actos. Se habla así de la justicia, el Estado de derecho y otros muchos temas para la reflexión, especialmente en un momento en que, como ya se ha señalado más arriba, el nazismo estaba en pleno auge.
Yéndonos a su aspecto más técnico, el filme está dirigido de una forma absolutamente magistral, transmitiendo crudeza en cada plano, con estilosos movimientos de cámara y una capacidad para sugerir en lugar de contar propia de auténticos genios del séptimo arte.
Mención aparte merece también la espectacular interpretación de Peter Lorre, cuyo papel, además de su peculiar aspecto físico, le encasilló para siempre en la piel de villano de la historia.

lunes, 12 de marzo de 2012

INTOCABLE, Eric Toledano y Olivier Nakache (2011) [8/10]

Otra sorpresa que ha traído 2011 ha sido Intocable, de Eric Toledano y Olivier Nakache, dos directores franceses a los que no conocía y que me han descubierto una de las mejores obras del año pasado.


Intocable es brillante, una de esas películas que transmiten ganas de vivir, que llenan el pecho y le hacen a uno salir del cine esbozando una sonrisa de oreja a oreja que le llena de orgullo y satisfacción.


El excelente guión, escrito por los propios realizadores, cuenta con tronchantes toques de humor negro que aseguran más de una carcajada, así como con emocionantes momentos sentimentales que nos llevan incluso a empañar ligeramente los ojos. En cualquier caso, funciona perfectamente, llegando a hacer que los pequeños atisbos de inverosimilitud que la historia pudiera presentar quedan automáticamente sepultados bajo el saber hacer de Toledano y Nakache.


La película está basada en un hecho real, en el que un hombre de dinero (François Cluzet) queda tetrapléjico tras un accidente, y un inmigrante de los suburbios (Omar Sy) va a cuidarle para ganarse la vida, generándose una interesante amistad entre ambos. Los directores logran retratar los antagónicos mundos de los que procede cada protagonista, así como el contraste entre ellos, dando lugar a una emocionante historia acerca de la amistad y de la importancia del sentido del humor en nuestra existencia. Intocable es la historia de dos amigos que se dieron la vida mutuamente por un giro inesperado del destino. Preciosa.

viernes, 3 de febrero de 2012

EL CHICO, Charles Chaplin (1921) [8,3/10]

Estoy seguro de que hubo un tiempo en que las emociones y los sentimientos de gran parte de los espectadores del mundo pertenecieron a Charles Chaplin. Hoy, en plena era digital, mis sentimientos y mis emociones le han vuelto a pertenecer allí donde quiera que esté.


Y es que si existe algún contexto en el que mejor quepa hablar de “magia del cine”, ha de ser indiscutiblemente uno ligado a este señor con mirada de pillo, pantalones bombachos y bigote ridículo.


El chico es otra de esas películas que bien puede catalogarse como “definición de cine”. Enternecedora hasta la médula, en ella el maestro Chaplin nos muestra imágenes que nos sobrecogen, que nos fuerzan a esbozar una sonrisa, pero también a soltar alguna que otra lágrima.


Chaplin apenas necesita nada para arrancarte el corazón y metérselo en el bolsillo. No se complica en la realización ni en las tramas enrevesadas, le basta con un parque, un policía y una chica guapa, como él mismo dijo.


Muy autobiográfica, en El chico Chaplin habla de la figura paterna que siempre echó en falta, por lo que sorprende aún más que lo haya logrado plasmar tan magistralmente. Era el mejor.

viernes, 13 de enero de 2012

DRIVE, Nicolas Winding Refn (2011) [8,3/10]


Una de las mejores sorpresas, si no la mejor, que ha traído el año 2011 en cuanto a cine se refiere viene constituida por Drive, una arriesgada película basada en una novela de James Sallis y dirigida por Nicolas Winding Refn, director que me resultaba totalmente desconocido y que tras ver su último film me resulta igualmente interesante.

Y es que Drive es una de esas películas con atmósfera, una atmósfera muy rara, que hasta cierto punto podría remitir a David Lynch y que en cualquier caso transmite al espectador una envolvente sensación de soledad flotante. La realización y la puesta en escena rozan lo cursi, pero también es cierto que resultan de lo más original y en ningún caso llegan a disgustar, sino todo lo contrario.

Drive es la Taxi Driver del siglo XXI, y no sólo porque aparezca Albert Brooks, sino porque su planteamiento es muy similar, aunque más oscuro, si cabe: un llanero solitario urbano que trata de ayudar a alguien, pero que da un paso en falso y se genera una tragedia griega en toda regla, en la que no hay redención para nadie y el espectador va viendo cómo los personajes se aproximan a su fatal destino sin poder hacer nada por evitarlo. La película pone en tela de juicio que el dinero sea lo más importante en nuestra vida, y rompe una lanza a favor del amor y los sentimientos, aunque en ocasiones éstos nos conduzcan a destinos fatales.

Desde el principio, y antes de que entren los títulos de crédito más horteras que se recuerden de los últimos años, Drive nos deja clavados en el asiento debido a la fuerza y la tensión que transmiten sus imágenes. Inicialmente, la inexpresividad del actor Ryan Gosling puede llegar a mosquear, pero más tarde entenderemos que su personaje es así, un hombre frío como un témpano que se aproxima al abismo en el momento en que abre un poquito su solitario corazón.


jueves, 5 de enero de 2012

EL REY LEÓN, Rob Minkoff y Roger Allers (1994) [7,8/10]

El Rey León, de Rob Minkoff y Roger Allers, es una de las mejores películas creadas por la Disney en los últimos tiempos, y aprovechando que el musical ha llegado a España, la están pasando estos días en algunos cines de la ciudad.
Está basada en la conocida Hamlet de Shakespeare, por lo que de entrada se antoja como una película cuanto menos entretenida, bien estructurada a nivel de guión y con un sólido hilo conductor en el que valores como el deber, la justicia o la lealtad saltan a la palestra.


Al margen de la historia, es digna de reconocimiento la labor de dirección de sus realizadores, la cual presenta unos planos que ponen los pelos de punta y realmente emocionan. En este sentido, andaba temeroso por la mala pasada que me podía jugar el puñetero 3D, pero lo cierto es que incluso lo llegué a agradecer.


El Rey León constituye una defensa de la democracia burguesa en su versión monárquica, haciendo una clarísima y panfletaria crítica hacia los totalitarismos de todos los colores y sabores. Hay quien ha llegado a ver en el personaje de Scar una representación del mismísimo Jomeini, además de otras interesantes aunque supuestas casualidades que sirven de forma genial como vehículo de propaganda contra el Islam (ver vídeo). Por lo tanto, a pesar de haber disfrutado como un crío viendo la película, no puedo menos que estar en total desacuerdo con la idea que defiende: la monarquía es inmutable, es el ciclo sin fin, algún día “todo esto” será de Simba, que para más INRI será el que devore (literalmente) a su pueblo.


Pero volviendo al aspecto más puramente cinematográfico de El Rey León, he de decir que es una maravilla, y que no la recordaba tan buena. Me ha emocionado, he sentido miedo, rabia y adrenalina; y únicamente me ha sobrado alguna que otra gracieta de Timón y Pumba.


La música de Hans Zimmer y las canciones de Elton John y Tim Rice nos sumergen por completo en el continente africano y contribuyen a que respiremos naturaleza en estado puro.

viernes, 30 de diciembre de 2011

THE ARTIST, Michel Hazanavicius (2011) [7,9/10]

Sin ningún lugar a dudas, una de las sorpresas del año en lo que a cine se refiere la constituye la película The artist, del francés Michel Hazanavicius, quien, en plena época de dominio del 3D y el cine digital, se ha atrevido a contarnos una historia acerca de la renovación y la adaptación a un nuevo medio a través de una película muda en blanco y negro.


Cuando uno se sienta en la butaca del cine y la película se empieza a proyectar, se tiene la sensación de viajar en una máquina del tiempo hasta el Hollywood de 1927, donde un exitoso actor llamado George Valentin (Jean Dujardin) se come el mundo a bocados gracias a sus fantásticas películas. El problema viene con la definitiva implantación del cine sonoro, que acaba por desplazar a aquellos expresivos rostros asociados a lo viejo y demanda nuevas caras y, sobretodo, nuevas voces. Es en este contexto donde una bella Peppy Miller (Berenice Bejo), en oposición al olvidado Valentin, desarrolla su meteórica carrera hacia el estrellato cinematográfico. El encuentro entre ambos actores servirá como detonante de una historia que se divierte reflexionando en torno a la mentira que es el cine, desde el falso lunar de la actriz hasta el decorado de cartón-piedra del estudio de rodaje; una historia que nos muestra lo mucho que nos gusta ser engañados por el cine, porque al engañarnos nos maravilla, nos cautiva y nos atrapa.


Autor también del guión del filme, Hazanavicius demuestra ser un grandísimo director en gran parte gracias al material con el que cuenta: imágenes y nada más que imágenes. De esta forma, el uso de la elipsis del que hace gala el director francés sólo puede ser calificado como magistal, sabiendo aprovechar bien las oportunidades que le brinda el cine mudo y logrando transmitir con éxito las emociones que se propone. A este respecto, conviene también mencionar las interpretaciones de todos los actores, por lo general a la altura y únicamente molestando al principio Berenice Bejo, un rostro demasiado actual quizá, pero al que uno acaba por acostumbrarse.


The artist es una arriesgada apuesta que merece por sí misma el reconocimiento internacional, aunque sólo sea por acercar el cine mudo al público general y mantener viva la magia del cine.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ARROZ AMARGO, Giuseppe de Santis (1949) [8/10]

La obra maestra del director italiano Giuseppe de Santis es Arroz amargo, una trágica historia enmarcada dentro del neorrealismo que nos habla de la unidad de clase, del interés personal en busca de riqueza y de la traición a las personas a quienes más unidos estamos.
Producida por el gran Dino de Laurentis, Arroz amargo cuenta la historia de Francesca (Doris Dowling) y Walter (Vittorio Gassman), dos fugitivos de la justicia que se camuflan entre la multitud de arroceras que, como cada año, acudirán a Vercelli a recoger la cosecha de arroz. Aparecerá en escena la sensual y erótica Silvana (Silvana Mangano), actuando como catalizador para que se desborde la tragedia en el triángulo y toda una suerte de traiciones, dobles intenciones e intereses tendrán lugar. Raf Vallone completa el reparto en el papel de un sargento a punto de retirarse, en una genial película de melodrama social, donde las emociones se ponen a flor de piel y cada personaje buscará su propia redención.
Arroz amargo presenta la calidad emotiva y de realización que siempre caracterizó al neorrealismo italiano, con una interpretación ejemplar por parte de los actores, destacando especialmente la belleza de las dos protagonistas femeninas, que se comen la pantalla con esos preciosos ojos en el caso de Dowling y con unas excitantes y eróticas poses en el caso de Mangano.

domingo, 20 de noviembre de 2011

SENDEROS DE GLORIA, Stanley Kubrick (1957) [8,3/10]


Al igual que haría treinta años después con La chaqueta metálica, en 1957 Kubrick dejó patente sus sentimiento antibelicista y antimilitarista en una de las mejores películas de la Historia del Cine, como es Senderos de gloria, basada en una novela de Humphrey Cobb.

En ella, el director denuncia la jerarquía y la indefensión de los subordinados frente a sus superiores, así como la impunidad de la que éstos gozan desde sus poltronas. Mediante una durísima y trágica historia ambientada en la I Guerra Munial, Kubrick nos habla de lo peligroso de la autoridad y la deshumanización de las masas, las cuales se reducen a mera carne de cañón y son tratadas como escoria, pura estadística, a la que de vez en cuando conviene escarmentar de las maneras más sádicas y monstruosas.

Así, la trama se reduce a la condena a muerte de tres soldados del Ejército Francés acusados de cobardía frente al enemigo, lo cual ha de servir de escarmiento al resto de soldados.

La realización es muy clásica, destacando especialmente los travellings en el campo de batalla y el trabajo de Georg Krause, el director de fotografía; y las escenas quitan el hipo y encierran el corazón en un puño.

Basada en un hecho real, la película tardó en poder ser exhibida en Francia debido a la imagen que ofrece del Ejército Francés, y su escena final es conocida por su humanidad y emoción.


sábado, 12 de noviembre de 2011

ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, Milos Forman (1975) [7,7/10]

Una de las películas más bonitas acerca de a libertad que he visto últimamente es Alguien voló sobre el nido del cuco, del checoslovaco Milos Forman, basada en una novela de Ken Kesey. Encuentro formidable que se presente la libertad ligada a la desobediencia, a la rebelión contra las instituciones que oprimen al ser humano.

Para ello, la historia se sirve de la manida metáfora de equiparar la totalidad de la sociedad a un pequeño manicomio, que lleva a la obligada pregunta de quién es el loco aquí. De hecho, salvo excepciones, la totalidad de la película se desarrolla en el interior del manicomio, y uno termina de ver la película de Forman con la sensación de que lo que falta aquí son locos idealistas que nos ayuden a salirnos de la rutina, que nos enseñen a disfrutar. En definitiva, que nos hagan vivir.

El protagonista de la historia es Randle McMurphy, interpretado por un ya típico Jack Nicholson, que llega a un centro psiquiátrico, donde, pasando por encima de la rígida e inexpresiva enfermera Ratched (Louise Fletcher), muestra a sus compañeros de "prisión" los valores de la vida y la importancia de la libertad para el ser humano.

La interpretación de todos los actores es adecuada, siendo que muchos de ellos pasarán posteriormente a engrosar las filas de los actores más consolidados de Hollywood, como es el caso de Danny de Vito o Christopher Lloyd.

La preciosa música de Jack Nitzsche huele a libertad, y acompaña a una realización sobria, no pretenciosa, que logra una correcta atmósfera fría gracias a la fotografía de Haskell Wexler. La puesta en escena, recordará más adelante a la que utilice Kubrick para La chaqueta metálica.

jueves, 27 de octubre de 2011

MAGNOLIA, Paul Thomas Anderson (1999) [7,9/10]


Magnolia, dirigida por Paul Thomas Anderson, es una brillante película acerca de cómo se dan las relaciones personales en nuestra sociedad, poniendo especial atención al perdón.

Al igual que más adelante hará Aronofsky con Réquiem por un sueño, Anderson relativiza el éxito y lo pasa por un tamiz de desconfianza y crítica, con una poética obra tan humana como melodramática, y en cualquier caso acertada con creces.

La realización sólo puede ser calificada de magistral, estando en todo momento al servicio de la historia que se quiere contar, basada en un guión del propio Anderson muy bien estructurado sobre historias cruzadas que, aparentemente, no tienen nada que ver pero, poco a poco, se va viendo de qué manera están conectadas.

Demasiado larga quizá, la película cuenta con una preciosa banda sonora dirigida por Jon Brion que incluye canciones de Aimee Mann, además de presentarnos a uno de los mejores Tom Cruise que se recuerdan en la pantalla en el papel de un histriónico charlatán que ayuda a fracasados a ser unos verdaderos machos dominantes.

Magnolia es cine del bueno, un espejo puesto ante la sociedad, ante nosotros mismos. Una forma de decirnos “mirad, así sois, tanto para lo bueno como para lo malo”.