martes, 15 de mayo de 2012
SOMBRAS TENEBROSAS, Tim Burton (2012) [6/10]
sábado, 5 de mayo de 2012
LOS VENGADORES, Joss Whedon (2012) [6,3/10]
Aunque tiene sus puntos cómicos, en ocasiones realmente buenos, Los vengadores de Joss Whedon deja con ganas de más, y no cala todo lo hondo que uno esperaba. Lo mejor son los toques de humor, especialmente aquellos protagonizados por Iron Man (Robert Downey Jr.); y también el repartazo con el que cuenta el filme, una película más de acción tan olvidable como las demás.
viernes, 16 de marzo de 2012
DOS HOMBRES Y UN DESTINO, George Roy Hill, (1969) [6,7/10]
Sumo un título más a mi lista de películas sobrevaloradas de la Historia del Cine. Hacía ya tiempo que tenía echado el ojo a Dos hombres y un destino, película dirigida por George Roy Hill y protagonizada por los inmortales Paul Newman y Robert Redford, pero quizá por haberla querido comparar con la posterior El golpe me ha decepcionado tanto. Y es que las comparaciones son odiosas. No alcanzo a entender la pasión que esta película suscita en más de uno, como no sea el mero romanticismo que supone ver a dos leyendas en la pantalla, porque lo cierto es que la película, como tal, no es para tanto.
En Dos hombres y un destino los personajes no evolucionan psicológicamente. Les vemos huyendo a lo largo de todo el metraje, robando bancos y haciendo de las suyas para salir adelante, pero no pasa absolutamente nada.
Lo mejor de la película, aparte de algún que otro diálogo con clase, es la Fotografía, destacando especialmente ese tono sepia del principio en esa impactante e introductoria escena inicial, otro de los aspectos que se salvan del filme junto con las interpretaciones de los dos guaperas.
jueves, 8 de marzo de 2012
EL SUEÑO ETERNO, Howard Hawks (1946) [7/10]
Basada en una novela del conocido autor Raymond Chandler, El sueño eterno, de Howard Hawks, vuelve a reunir en pantalla a los legendarios Humphrey Bogart y Lauren Bacall en una de las obras maestras del cine negro clásico. Él, en el papel del detective privado Philip Marlowe; ella, interpretando a Vivian, una de las hijas del general para quien Marlowe trabaja, en una enrevesada historia de intriga que, parece ser, ni siquiera los propios guionistas llegaron a entender jamás.
El argumento, ríete tú de Mulholland Drive, es prácticamente imposible de seguir, en parte gracias a esa acidez que desprenden los ingeniosos diálogos, cargados de dobles sentidos e indirectas tan cortantes que hacen las veces de balas de pistola. Pero, del mismo modo, las balas de pistola actúan como meras palabras, pues la película también hace gala de entretenidas escenas de tiroteo.
La película se puede disfrutar, los actores hacen bien su trabajo y Hawks nos introduce correctamente en la atmósfera de turbiedad que empaña la historia, pero he de decir que El sueño eterno no me ha entusiasmado especialmente. Tampoco lo hizo en su día Tener y no tener. Quizá necesite dedicar más tiempo a Howard Hawks, porque creo que, en lo que a cine negro se refiere, otros colegas de profesión como Lang o John Huston le superan holgadamente. Aún así, recuerdo que Scarface, el terror del Hampa me gustó.
lunes, 27 de febrero de 2012
SHAME, Steve McQueen (2011) [6,9/10]
Shame habla de la adicción al sexo de Brandon (Michael Fassbender), un neoyorquino aparentemente envidiable, atractivo, con su pisazo en Manhattan, su puesto de ejecutivo y su placentera vida sexual; a quien un día sorprende la inesperada visita de su hermana, la cual descoloca su mundo de perfección. La dirección es impecable, sabiendo transmitir correctamente el universo en el que vive Brandon. Lo cierto es que los conocimientos vídeo-artísticos del director Steve McQueen, lejos de hacer de Shame un tostonazo pretencioso a más no poder, se ponen adecuadamente al servicio de la historia y crean la atmósfera adecuada para hacernos experimentar las sensaciones de su protagonista (hasta cierto punto, claro).
Siendo además McQueen co-guionista, es de justicia señalar que el de Brandon es un personaje espléndidamente creado, cuyos detalles han sido cuidados al máximo y a quien Fassbender da vida de una forma absolutamente magistral. Así, el actor alemán demuestra una vez más ser toda una estrella en potencia que viene pisando fuerte en esto del séptimo arte.
Es a nivel de guión donde la película me falla un poco, dándome la sensación de que sus creadores se han subido al puñetero carro de “no dárselo todo mascado al espectador”, “que sea él quien saque sus propias conclusiones”. Es una opción respetable, sin duda, pero creo que en esta película no funciona, no considero que se den las claves suficientes para entender bien las motivaciones de los personajes.
jueves, 23 de febrero de 2012
CAYO LARGO, John Huston (1948) [8/10]
Cayo Largo de John Huston es cine negro clásico del bueno, de ese que deja buen cuerpo y llena el alma de satisfacción cuando el letrero de The End aparece en pantalla. Con esta película, Huston volvió a demostrar que era uno de los grandes cuando de contar historias se trataba. Uno de los principales fuertes de esta claustrofóbica obra basada en la homónima de Maxwell Anderson es su reparto. La pareja de cine está sencillamente espléndida, y Claire Trevor vio reconocido su trabajo con un Oscar a la mejor actriz secundaria. Pero el que desde luego se come la pantalla con patatas es Edward G. Robinson, en el papel de un sanguinario gángster que quita el hipo y rebosa credibilidad en cada plano.
Cayo Largo habla del valor, de la dualidad entre el deber moral y el querer emotivo, de la justicia, y de cómo el derrotismo y la falta de esperanza es lo que acaba definitivamente con los hombres.
Ayudado por la fotografía de Karl Freund, el director nos brinda una magistral puesta en escena y nos transporta a una isla de Florida, en la que el veterano de guerra Frank McCloud (Humphrey Bogart) se reúne con el padre (Lionel Barrymore) y la viuda (Lauren Bacall) de un compañero muerto en combate. Lo que parecía ser un simple encuentro con vistas a reconfortar el dolor por la pérdida de un ser querido, se ve salpicado por la desdichada visita de una banda de mafiosos con un negocio sucio entre manos.
Viendo Cayo Largo con cierta perspectiva ya en pleno siglo XXI, nos damos cuenta de cómo ciertos elementos del cine clásico han permanecido a lo largo de los años sufriendo ligeras modificaciones pero manteniéndose en esencia exactamente igual a como nacieron. Es el caso del gángster interpretado por Edward G. Robinson, en el cual es inevitable ver un embrión de lo que luego hará Joe Pesci en películas como Uno de los nuestros o Casino. Del mismo modo, ese “llanero solitario” hijo de la nada que es Frank McCloud no será mucho más distinto que el que veamos luego en el western, pasando así de un género a otro.
Cayo Largo, por lo tanto, juega muy bien con los iconos, haciendo que muchas de sus imágenes hayan quedado inmortalizadas en las retinas de millones de espectadores de todo el mundo.
domingo, 19 de febrero de 2012
WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA), Steven Spielberg (2011) [7,2/10]
La última película de Steven Spielberg es un manifiesto pacifista que refleja de una manera tan agradable como ñoña el absurdo que representa la guerra, esa masacre de hombres que no se conocen para el beneficio de otros hombres que sí se conocen pero que no se masacran. Basada en una novela de Michael Morpurgo, War Horse (Caballo de batalla) convierte la icónica paloma de la paz en un caballo llamado Joey que cruza el campo de batalla de la I Guerra Mundial “hipnotizando” a los contendientes con los que toma contacto y aportando un poco de amor en medio de tanta barbarie. En este sentido, la historia apuesta por la cooperación y la no-violencia para resolver los problemas, como bien deja claro en algunas interesantes escenas.
La película empieza siendo aburrida, sube muy poco a poco, aunque sí es cierto que al final acaba por ganarme. Contribuyen a esa sensación de aburrimiento y fatiga las interpretaciones de algunos actores (salvo excepciones, desconocidos para el gran público), especialmente la del protagonista (Jeremy Irvine), dueño del caballo, y cuya relación con éste parece que de un momento a otro va a llegar a la zoofilia.
Pero bromas aparte, no hay que olvidar que detrás de la cámara se encuentra un grandísimo cineasta, de ahí que, en medio de tanta cursilería, podamos también disfrutar de preciosos planos aéreos envueltos en las ensordecedoras notas del siempre genial John Williams, permitiéndonos deleitarnos con pequeñas dosis de cine del bueno. ¿Se podía esperar otra cosa de Spielberg?
miércoles, 15 de febrero de 2012
MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS, Bennett Miller (2011) [7,4/10]
Un humilde equipo de béisbol se ve golpeado por la lacra que supone el que los grandes equipos les roben sus jugadores mediante contratos multimillonarios. El manager del equipo, Billy Beane (Brad Pitt); y su joven asesor Peter Brand (Jonah Hill), tratarán de devolverle la dignidad al club aplicando una vieja fórmula que viene a cambiar de arriba abajo toda la filosofía del deporte profesional. Basada en un hecho real recogido en el libro de Michael Lewis, una de las cabezas pensantes a las que debe su guión Moneyball es Aaron Sorkin, reputado guionista de La red social. Así, de nuevo se nos habla de la fuerza que puede albergar un individuo en su interior, ya sea para crear la red social más grande de todo el mundo o para luchar contra las superpotencias económicas en que se han convertido algunos equipos de la liga profesional de béisbol.
Moneyball: Rompiendo las reglas resucita la historia de David contra Goliat, y transmite esa satisfacción que otorga el hacer las cosas por el mero hecho de creer en ellas y disfrutar haciéndolas. Lo significativo de Moneyball es que, además, su historia puede ser perfectamente extrapolada a cualquier deporte en cualquier país. En España, sin ir más lejos, sabemos que la Liga va a ser del Madrid o del Barça, y luego ya vendrán los otros, pero no porque sean peores jugando, sino porque sus clubes tienen menos dinero. Y lo más interesante de esto es que no sólo se aplica al deporte, sino a la vida en general: si tienes dinero eres alguien; si no, no lo eres.
No conocía la breve filmografía de Bennett Miller, pero lo cierto es que en este filme demuestra ser un interesante director que ha sabido trasladar correctamente a imágenes el material proporcionado por Sorkin y Steven Zaillian, emocionando en cada plano y logrando una creíble puesta en escena.
Sin duda, otro de los fuertes de Moneyball son sus interpretaciones, destacando especialmente Philip Seymour Hoffman. Es también digna de mención la icónica pareja que forman Billy y Peter, la cual nos regala algunos de los momentos más divertidos y emocionantes de la película.
martes, 7 de febrero de 2012
SHERLOCK HOLMES, Guy Ritchie (2009) [7/10]
La primera parte de la saga de Sherlock Holmes (parece que van camino de la tercera), dirigida por Guy Ritchie, cuenta con una trama que me atrapa y me lleva con ella, pero lo hace a marchas forzadas. Quiero decir, no me seduce, me obliga a ir con ella y no tengo más remedio que creérmela. Me sorprende, pero no me convence, por muchos flashbacks para tontos que utilice, o quizá precisamente a causa de ellos. Las claves se le ofrecen al espectador en forma de diálogos tan ingeniosos como rápidos, siendo imposible digerirlos y ante los que uno se tiene que rendir, aceptando a pies juntillas lo que los guionistas dicen.
El fallo, por lo tanto, es más de guión que de otra cosa, porque lo cierto es que los actores hacen gala de unas aceptables interpretaciones, destacando un anti-heroico Robert Downey Jr en el papel del gran Sherlock Holmes.
Es digna de destacar también la fotografía de Philippe Rousselot, que retrata un Londres tan antiguo como irreal, en plena Revolución Industrial, en la que se desarrolla esta entretenida historia basada en el cómic de Lionel Wigram y que incluye conspiraciones, sociedades secretas y corrupción política.
Todos estos elementos hacen del Sherlock Holmes de Guy Ritchie una película tan entretenida como olvidable.
lunes, 30 de enero de 2012
CANINO, Giorgos Lanthimos (2009) [5,8/10]
La película que le otorgó cierta fama al realizador griego Giorgos Lanthimos es Canino, filme hasta cierto punto reconocido internacionalmente y tan raro como incómodo de ver. La idea de la que parte Lanthimos para desarrollar su historia es buena, pero quizá demasiado infantil, y Canino se me antoja como un producto hecho por quinceañeros más que como algo realizado por verdaderos profesionales.
Un matrimonio mantiene encerrado a sus tres hijos en una mansión de las afueras de la ciudad, impidiéndoles tener cualquier tipo de contacto con el exterior y con la realidad. Esta interesante premisa se torna de lo más aburrido cuando se pone de por medio la cámara de Lanthimos, haciéndose de agradecer únicamente los momentos de extrema violencia que sacuden de vez en cuando la pantalla y que nos desvelan de nuestro aletargamiento.
La interpretación de los actores deja muchísimo que desear, se agradecería un poco más de entusiasmo a la hora de hacer su trabajo, que está muy bien esa puñetera manía de los directores modernos de “no forzar al espectador” y “dejarle que saque sus propias conclusiones”, pero tampoco es plan de obligarle a poner él todo de su parte, porque entonces lo que tenemos es una película vacía y sin personalidad ninguna.
Con una puesta en escena sencilla y quizá simplona, Lanthimos se marca unos encuadres tan pretenciosos como mejorables, en una película cuyo valor más notable es la lectura política y social que de ella permite sacar.
sábado, 21 de enero de 2012
¡AGÁCHATE, MALDITO!, Sergio Leone (1971) [6,3/10]
Una de las últimas películas de Sergio Leone, director cuyo nombre va indiscutiblemente unido al género spaghetti western, es ¡Agáchate, maldito!, protagonizada por James Coburn y Rod Steiger y ambientada en la Revolución Mexicana de principios del siglo XX. La película presenta un no demasiado buen montaje, haciéndose lenta por momentos y salvándose por algunos pequeños toques de humor.
La hipnótica y extraña partitura de Morricone nos acompaña a lo largo del extenso metraje desde un inicio tan brutal como demagogo, pero que en cualquier caso constituye uno de los mejores momentos del filme, prometedor, pero ligeramente decepcionante.
martes, 6 de diciembre de 2011
UN DIOS SALVAJE, Roman Polanski (2011) [5,8/10]
Lo malo de ir al cine con altas expectativas es que, si éstas no se cumplen, el batacazo puede ser realmente doloroso, más aún si se trata de un director al que tienes una grandísima estima. Es lo que me pasó con Un dios salvaje, una historia acerca de la hipocresía y los falsos buenos modales que imperan en la sociedad de hoy.
La historia empieza muy bien, tiene sus puntos, uno se ríe e incluso emite sonoras carcajadas. Pero llegado cierto momento se pasa tres pueblos y no es creíble en absoluto, se vuelve inverosímil por completo. Claro que, tampoco sé hasta qué punto el director polaco ha querido ser fiel a la obra de teatro original de Yasmina Reza, dado que no la he visto, sólo sé que la película deja que desear.
Las interpretaciones de los cuatro actores principales son correctas y profesionales, únicamente molestando por momentos la gran Jodie Foster, a quien los años tampoco perdonan, todo hay que decirlo.
Se agradece la capacidad de Polanski (todo un maestro) para acomodarse a una puesta en escena de notable sencillez, la cual ya demostró en su debut cinematográfico Cuchillo en el agua; pero creo que la calidad no es comparable ni mucho menos a otras películas similares como, por citar sólo un ejemplo, La cena de los idiotas, basada también en una obra de teatro de su propio director, Francis Veber.
Polanski logra crear una atmósfera adecuada y dirige bien a sus actores, pero quizá hubiese sido mejor haber adaptado a la gran pantalla otra historia con más jugo.
domingo, 4 de diciembre de 2011
UMBERTO D, Vittorio de Sica (1952) [7,2/10]
En 1952, el combo Zavattini-de Sica se volvió a juntar para ofrecer otra obra cumbre del neorrealismo italiano, Umberto D. No llega, por supuesto, al nivel de emoción que logró en mí Ladrón de bicicletas, pero es igualmente un filme muy emotivo y con mucha clase. Umberto D es una película vitalista, que invita a vivir la vida en su máxima plenitud, pero constituye todo un drama vivido por una sociedad recién salida de una terrible guerra. En ella se muestra concretamente la vulnerabilidad de los abuelitos, pero también la de los más jóvenes, descubriendo que, al final, la condición que determina un nivel de vida digno o indigno es el tener dinero o carecer por completo de él.
Umberto D cuenta la historia de un jubilado al que apenas le alcanza con su mísera pensión para tirar hacia delante. La sola compañía de su dócil perro Flike será todo con lo que cuente para hacer frente a la tiránica casera, que le quiere echar de su casa cuanto antes, y hará que don Umberto tenga que pasar por las más patéticas de las humillaciones a las que un ser humano puede verse sometido.
Esta obra neorrealista de Vittorio de Sica trata un tema dolorosamente actual, como es el del deshaucio, el cual se torna absolutamente trágico cuando se trata de personas tan indefensas como los ancianos. Aunque la fórmula es característica del neorrealismo y en ella ha basado este movimiento gran parte de su éxito, he de señalar que, en esta película, el empleo de actores no profesionales no termina de cuajar. Las interpretaciones chirrían por momentos y, lejos de contagiar el dramatismo que se espera, acaban por actuar como su cortafuegos en algunas ocasiones.
La envolvente música de Alessandro Cicognini hace que pensemos en Umberto D como en toda una definición de cine de calidad, bien hecho y emocionante.
viernes, 25 de noviembre de 2011
UN MÉTODO PELIGROSO, David Cronenberg (2011) [6,7/10]
Basándose en una novela de John Kerr, el guionista Christopher Hampton dirigió la obra de teatro The Talking Cure, la cual ha adaptado al cine de la mano del respetado director David Cronenberg. Un método peligroso es un drama de época basado en hechos reales que cuenta la historia del triángulo formado por Sigmund Freud (Viggo Mortensen), Carl Gustav Jung (Michael Fassbender) y Sabina Speilrein (Keira Knightley), psiquiatras y paciente respectivamente, entre los que la química estalla y empiezan a florecer las más rígidas de las tensiones.
Un método peligroso habla de la libertad y su auto-represión, sobre hasta qué punto hemos de reprimir nuestros anárquicos instintos o dejarlos galopar libertinamente, haciendo sonrojar al mismísimo Marqués de Sade. Lo hace además centrándose en la sexualidad y la pasión sexual, posiblemente la más humana e intensa de las sensaciones y, en cualquier caso, muy relacionada con el psicoanálisis y el subconsciente.
David Cronenberg logra una atmósfera elegante, sus grandiosos planos denotan calidad y transmiten con fuerza, estando algunos de sus fallos (aunque también grandes aciertos) en el guión. Y es que echo en falta un mayor desarrollo de los sentimientos de Jung hacia Sabina, siendo que no me creo su supuesta atracción hacia ella ni a la de tres. Tanto es así, que la película llega a hacerse corta, uno acaba ahí sentado con la sensación de que le han cortado la historia a la mitad.
No obstante lo dicho, debe quedar claro que la interpretación de los tres actores principales, así como la breve pero importantísima aparición reservada al libertino personaje de Vincent Cassel, es notable como mínimo, destacándose Fassbender como alguien que se empieza a abrir hueco entre los más reclamados para la gran pantalla. Es cierto que se esperaba más de esta película, y que deja un poco con la miel en los labios, pero aún así se deja ver.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
NADER Y SIMIN, UNA SEPARACIÓN, Asghar Farhadi (2011) [7,3/10]
En los últimos años, parece que estamos asistiendo al pausado auge de las cinematografías no occidentales. Las carteleras de determinados cines se llenan de producciones egipcias, libanesas y, valoradas especialmente, las iraníes, hasta el punto de que parece que toda producción procedente de algún país asiático de nombre impronunciable es automáticamente una buena película cuando no, sencillamente, una obra maestra. El caso de Irán es especialmente significativo porque, al parecer, las condiciones políticas no son las más favorables para la creación artística, y ahí tenemos el caso de Panahi, de ahí que sea especialmente la cinematografía de ese país y el talento de sus directores los que se vienen reivindicando y aclamando en los festivales últimamente. Es en ese contexto en el que nos encontramos con Nader y Simin, una separación, de Asghar Farhadi, ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín de este año, uno de los templos del gafapastismo mundial.
Farhadi es un hombre que viene del teatro y que posee una particular visión acerca de la sociedad iraní, y así pretende mostrarla en esta película escrita por él mismo en el que la aparentemente normal separación de un matrimonio desemboca, mediante una trágica sucesión de causa-efecto, en un estallido emocional de importante índole para sus personajes. Así, el mejor aspecto del filme es su guión, perfectamente hilado y desarrollado, con interesantes y efectivos giros y capaz de mantener la tensión. Farhadi formula preguntas al espectador y le hace reflexionar acerca de las grandes dimensiones que pueden tener las consecuencias de nuestros actos más nimios e inconscientes.
En Nader y Simin, una separación se dibujan temas como el perdón, la justicia o la venganza, usando como lienzo la sociedad iraní que nos presenta Farhadi, rompiendo estereotipos con mujeres fumadoras y conductoras en unos casos, y confirmándolos con mujeres religiosas y sumisas en otros. Además, el autor deja hueco para dar testimonio de la existencia de clases sociales en Irán, y la manera en que la pertenencia a una u otra de ellas afecta a la hora de recibir justicia y desenvolverse en la vida en general.
Como ya decimos, el director hace preguntas al espectador, pero uno tiene la sensación de que, más que la intención de no dárselo a éste todo mascado, lo que subyace es el miedo a mojarse y el querer tirar por lo cómodo jugando al despiste en la última escena, la cual tiene más de trampa pretenciosa que de verdadero golpe artístico al servicio de la historia.
martes, 8 de noviembre de 2011
ALPHAVILLE, Jean-Luc Godard (1965) [7/10]
En 1965 Jean-Luc Godard presentó Alphaville, una película de ciencia-ficción ambientada en un futuro distópico en el que la técnica lo domina todo y la emoción no tiene cabida. La gente no sabe amar, se afirma negando con la cabeza y toda persona ha de seguir el patrón “normal” so pena de ser ejecutado de las más pintorescas maneras. En este contexto, el agente secreto Lemmy Caution (Eddie Constantine) tiene la misión de ir a Alphaville en busca del profesor von Braun.
La realización es sencillamente increíble, con unos planos tan largos como magistrales y esos saltos de eje tan característicos del rey de la nouvelle-vague. Con esta película, Godard juega a hacer cine, demostrando que conoce el lenguaje cinematográfico de cabo a rabo hasta el punto de ponerse a filosofar con él de la forma más pedante posible. En este sentido, es interesante destacar la presencia de elementos característicos del cine abstracto, con esos juegos de luces y formas.
El director nos habla de la importancia que tienen el amor y el carpe diem, sin los cuales el ser humano se deshumaniza hasta parecer un zombi robotizado.
La película se hace entretenida la mayor parte del tiempo, siendo particularmente incómoda en los momentos en que se escucha la horrible voz de Alpha 60, al parecer cedida por un enfermo de cáncer de laringe. La belleza personificada que es Anna Karina, sin embargo, constituye uno de los puntos más agradables del filme, especialmente en esos primeros planos tan genialmente iluminados que el realizador consigue gracias al trabajo de Raoul Coutard, el director de fotografía.
La envolvente música de Paul Misraki logra la atmósfera y tensión adecuadas para construir un filme que bebe del cine negro clásico hollywoodiense, a pesar de que en el personaje interpretado por Constantine veo a un vejestorio más que a un detective. No obstante, quizá fuese eso precisamente lo que pretendiese Godard.
viernes, 4 de noviembre de 2011
TODO SOBRE MI MADRE, Pedro Almodóvar (1999) [7,1/10]
Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar, es una bonita película que gira en torno al que es, con toda seguridad, el amor más fuerte que existe sobre la faz de la Tierra: el que siente una madre hacia su hijo. Así, el director manchego nos habla de la maternidad, la cual extrapola a su conocido universo particular de putas, travestis y horterísima posmodernidad.La trama se centra en Manuela (Cecilia Roth), una mujer que, tras perder a su hijo en un accidente, decide volver a Barcelona para contárselo a su padre, a quien no ve desde el nacimiento de la criatura y a quien el niño siempre quiso conocer.
La película es aceptable a lo largo de todo el metraje, sosteniéndose sobre todo gracias al excelente trabajo de las actrices, pero finalmente asistimos a un aterrizaje bastante forzoso y cogido ligeramente por los pelos. Y es que la escena del encuentro entre Manuela y el padre del niño es de las cosas más cutres y peor hechas que he visto en mi vida, nada creíble, fatal montado y peor dirigido. Chirría por todos lados, y Almodóvar se pasa cinco pueblos en su melodramatismo.
Lo mejor, aparte del guión en su aspecto más general, es el vestuario y la tan característica puesta en escena, generando esa atmósfera tan identificable al instante con su autor.
La película engancha, y obtuvo un merecido Óscar a la Mejor Película Extranjera además de un Goya, pero, sinceramente, esperaba algo mejor. También es cierto que me falta, por lo menos, la mitad de la información para llegar a entender Todo sobre mi madre en su totalidad, y es que, sé que no tengo perdón de Dios, pero aún no he tenido ocasión de disfrutar de Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz.
lunes, 31 de octubre de 2011
POZOS DE AMBICIÓN, Paul Thomas Anderson (2007) [6,7/10]
Basándose en una novela de Upton Sinclair, en 2007 Paul Thomas Anderson estrenó Pozos de ambición, película por la cual Daniel Day-Lewis se llevó el Óscar al Mejor Actor.Es la historia de un pequeño empresario, un hombre hecho a sí mismo, que empezó de cero y se convirtió en un magnate del petróleo. Un ejemplo para la doctrina liberal, que lucha contra sus competidores pero subordinando todo a su búsqueda de ganancia, incluso su familia, llegando así a la más patética de las autodestrucciones.
Con una música de Jonny Greenwood tan estridente como incómoda, Paul Thomas Anderson dirige una película en la que vuelve a dejar claro que es un gran director, aunque un no-tan-buen guionista, presentándonos una historia, como bien indica la traducción al castellano de There will be blood, acerca de la ambición de un hombre y de cómo esa ambición lo conduce a la locura.
También se señala a la religión como manipuladora de mentes, especialmente las de aquellos que nada tienen, y que constituyen una excelente presa para los charlatanes, ya sean éstos religiosos o económicos.
En su interpretación Daniel Day-Lewis se transforma completamente y da verdadero pavor, aunque por desgracia hay escenas en las que también causa risa involuntaria, siendo éste uno de los grandes fallos de la película. Otro es su extensísima duración. La película se hace condenadamente larga, y hay momentos en los que no se entienden las reacciones de los personajes.
Sin ninguna duda, uno de los mejores aspectos del filme es su arranque, silencioso, dejando trabajar a la imagen, haciendo Anderson cine de verdad.
domingo, 23 de octubre de 2011
NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS, Enrique Urbizu (2011) [7,7/10]
Una de las últimas grandes películas que ha producido el cine español es No habrá paz para los malvados, del director vasco Enrique Urbizu. Mejor dirigida que escrita, la película presenta un oscurísimo universo de drogas y terrorismo que me atrapa y no me suelta, pero también es cierto que algunos cabos se me quedan sin atar, y que no logro comprender todo lo que me gustaría el comportamiento de Santos Trinidad, interpretado por el mejor Coronado que yo he visto jamás en una pantalla. El actor, como ya digo, está genial, me lo creo con creces, y Urbizu lo dirige en este thriller magistralmente, dando vida a ese antihéroe tan clásico del cine negro, alcohólico y con una frontera entre el bien y el mal lamentablemente difusa.
La fotografía de Unax Mendía se complementa con la música de Mario de Benito para generar una atmósfera idónea que da lugar a una película hecha como Dios manda.
sábado, 15 de octubre de 2011
LA VERGÜENZA, Ingmar Bergman (1968) [7,4/10]
Habiendo sido Bergman muy criticado por no mojarse en política, en 1968 dirigió una película que, quizá, sirvió para cerrar la boca a más de un bocazas, regalándonos una de las obras más duras de su carrera cinematográfica, La vergüenza, protagonizada por dos gigantes de su cine, como son Max von Sydow y Liv Ullman.La vergüenza nos habla de las consecuencias que la guerra trae consigo y la manera en que éstas afectan al ser humano. Para ello, Bergman centra su historia en un matrimonio de músicos que se ve tristemente golpeado por la contienda bélica, lo cual, y de nuevo vuelve una de las constantes en el cine de Bergman, afecta a su matrimonio además de a sus vidas propias. El director sueco aprovecha para hablarnos de las relaciones interpersonales de pareja, de los celos, de la confianza y de las infidelidades, de cómo la guerra saca lo peor de nosotros, incluso contra la gente a la que más amamos.
Esta película muestra algo que, por desgracia, en España conocemos al dedillo, y es cómo la guerra es capaz de separar lo inseparable: hermanos, amigos, parejas. La irracionalidad de la guerra no conoce límites, y arrasa con todo, no dejando títere con cabeza a su paso.
Llama la atención también la crítica que puede entreverse hacia los medios de comunicación y su tendencia a espectacularizar la muerte, sirviendo en muchos casos de coartada para justificar toda suerte de matanzas y barbaries.
La realización se caracteriza por unos planos largos que, en ocasiones, pueden llegar a ser secuencia, y en la que, lógicamente, no hay música. ¿Cómo si no iba a tratarse la muerte de un par de ex-músicos de orquesta?
