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miércoles, 30 de noviembre de 2011

ARROZ AMARGO, Giuseppe de Santis (1949) [8/10]

La obra maestra del director italiano Giuseppe de Santis es Arroz amargo, una trágica historia enmarcada dentro del neorrealismo que nos habla de la unidad de clase, del interés personal en busca de riqueza y de la traición a las personas a quienes más unidos estamos.
Producida por el gran Dino de Laurentis, Arroz amargo cuenta la historia de Francesca (Doris Dowling) y Walter (Vittorio Gassman), dos fugitivos de la justicia que se camuflan entre la multitud de arroceras que, como cada año, acudirán a Vercelli a recoger la cosecha de arroz. Aparecerá en escena la sensual y erótica Silvana (Silvana Mangano), actuando como catalizador para que se desborde la tragedia en el triángulo y toda una suerte de traiciones, dobles intenciones e intereses tendrán lugar. Raf Vallone completa el reparto en el papel de un sargento a punto de retirarse, en una genial película de melodrama social, donde las emociones se ponen a flor de piel y cada personaje buscará su propia redención.
Arroz amargo presenta la calidad emotiva y de realización que siempre caracterizó al neorrealismo italiano, con una interpretación ejemplar por parte de los actores, destacando especialmente la belleza de las dos protagonistas femeninas, que se comen la pantalla con esos preciosos ojos en el caso de Dowling y con unas excitantes y eróticas poses en el caso de Mangano.

domingo, 18 de abril de 2010

EL TERCER HOMBRE, Carol Reed (1949) [7/10]

Una de las películas más importantes de la historia del cine británico es El tercer hombre, de Carol Reed, basada en la novela homónima de Graham Greene. En ella, Holly Martins (Joseph Cotten) es un escritor de novelas baratas que acude a Viena a ver a su amigo Harry Lime (Orson Welles), con tan mala suerte de que cuando llega a su destino se entera de que su amigo ha muerto recientemente atropellado por un coche. Conmocionado, Martins acude al funeral de Lime, donde conoce al capitán Calloway (Trevor Howard), quien le dice que Lime era un delincuente, traficante en el mercado negro, y que mejor que haya muerto, pues. Martins empieza a investigar las circunstancias en las que se dio la muerte de su amigo, y comprueba cómo algunas cosas no cuadran: unos le dicen que fue atropellado por su coger, otros que fue atropellado por un camión, unos que fue transportado por tres hombres, otros que fueron dos los que cargaron con su cuerpo, etc. En su investigación, Martins conocerá a Anna (Alida Valli), novia de Lime, quien también tiene dudas acerca de la muerte de su novio. Martins no se termina de creer que Lime fuese un traficante, hasta que el propio capitán Calloway se lo demuestra: resulta que Harry Lime traficaba con penicilina adulterada que posteriormente se administraba a enfermos de meningitis, empeorando su estado de salud y muchos de ellos muriendo. Ante esto Martins no da crédito, y está a punto de olvidarse del asunto de la muerte de su cruel amigo cuando, una noche, se lo encuentra en la calle, en una de las apariciones más espectaculares que nos ha brindado el séptimo arte. Martins le persigue, pero no logra alcanzarle. Tras contárselo a Calloway, Martins se compromete a colaborar con la Policía para capturar a Lime. Será más adelante cuando asistamos como espectadores a una de las persecuciones más famosas del cine a través del alcantarillado de Viena, donde será el propio Martins quien acabe con su antaño amigo, Harry Lime.
Con música de Antón Karas a ritmo de cítara y una fotografía de carácter expresionista inmejorable de Robert Krasker, El tercer hombre es una obra fresca que en ningún momento decae y nos mantiene constantemente con los ojos pegados a la pantalla. Diálogos inteligentísimos, muy probablemente revisados por Welles, destacando por supuesto ese de los Borgia y la democracia; fueras de campo majestuosos y elegantes, aparición estelar de Welles y un plano largo final de remate son sólo algunos de los ingredientes que hacen de esta película una obra de obligatorio visionado.