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martes, 13 de septiembre de 2011

LA FORTALEZA ESCONDIDA, Akira Kurosawa (1958) [7,3/10]

Es de sobra conocido que esta película de Kurosawa sirvió de inspiración a George Lucas para realizar la mitiquísima saga de Star Wars. Pero yo diría que incluso pudo influir en otras muchas películas del género de aventuras de la época, como por ejemplo las de Indiana Jones.


La fortaleza escondida tiene un ritmo ascendente, te va atrapando poco a poco, haciéndose con el tiempo más y más entretenida gracias, en parte, a los graciosos gags visuales de los que hace gala.


Además, la música de Masaru Sato acompaña la acción magistralmente, lo cual, sumado a la brillante puesta en escena del director japonés, constituye una deliciosa película muy agradable de ver.


En La fortaleza escondida, Kurosawa nos habla de la codicia entre los hombres y sus consecuencias: pequeñas peleas entre hermanos y grandes guerras entre pueblos, y con un final prácticamente igual que el de Rahomon (el no haber visto más películas del director me impide señalar si esto es una constante en su cine), la película resulta ser una especie de cuento moral de necesario visionado.


jueves, 20 de enero de 2011

TRONO DE SANGRE, Akira Kurosawa (1957) [8/10]

En 1957 el director japonés Akira Kurosawa lleva a la gran pantalla Macbeth, de William Shakespeare. A decir verdad, no he tenido el placer de disfrutar de la obra del dramaturgo inglés, por lo que mi apreciación de Trono de sangre no ha sido todo lo completa que a mí me gustaría. No obstante, he de decir que, gracias al buen hacer de Kurosawa, la película se puede disfrutar igualmente y las dos horas en absoluto son en vano.
Con Trono de sangre Kurosawa traslada Macbeth al Japón del siglo XVI, donde Miki (Minoru Chiaki) y Washizu (Toshiro Mifune), en medio de las guerras civiles que en la época se venían dando, se introducen en el Bosque de las Telarañas. Allí encuentran a una bruja que les predice su futuro: Washizu acabará por hacerse con el control del castillo, y tras él deberá hacerlo el hijo de Miki.
En los círculos de estudios audiovisuales siempre se ha dicho que Shakespeare es el mejor guionista de toda la Historia de la narrativa, dado que los temas que trata (la venganza, los celos, el amor) son tan humanos y tan universales que pueden generar historias que emocionen a sociedades completamente diferentes, desde la Inglaterra de principios del XVII hasta el Japón de mediados de los cincuenta.
La obra nos muestra lo que hace el Poder con aquellos que lo detentan, pudiendo llegar éstos a enloquecer y hacer lo impensable con tal de mantenerlo. Y cuando uno quiere arrepentirse ya es tarde, y las manchas de sangre en las manos se quedarán ahí de por vida. Pero, tras ver el filme de Kurosawa, estaremos obligados a decir, mal que nos pese, que lo peor de todo es que la historia se repite, una y otra vez, y que nos seguiremos enfrentando a estos problemas de Poder eternamente.
La realización de la película por parte del director es correcta, en más de una ocasión con escenas que quitan el hipo, aunque sí es cierto que algunos planos son más largos de lo que debieran, pudiendo cansar al espectador ligeramente.
Toshiro Mifune, actor fetiche de Kurosawa a quien ya vimos en Rashomon, está a la altura de su impulsivo personaje, como en general todo el reparto, y junto con el resto de elementos de la película (fotografía, vestuario) compone una bella historia atemporal, susceptible de ser disfrutada no importa dónde, no importa cuándo.

PD: ¡Huele a palomitas cumple un año! :D. Muchas gracias a todos aquellos que se han molestado en pasarse por este blog y me han dejado su comentario. Espero poder seguir muchos más años comentando buenas (y no tan buenas) películas que vaya viendo.



martes, 26 de enero de 2010

DERSU UZALA, Akira Kurosawa (1975) [7/10]

En la taiga siberiana de la primera década del siglo XX se desarrolla Dersu Uzala, película de 1975 del director japonés Akira Kurosawa.

Ganadora del Óscar a la mejor película extranjera, Dersu Uzala cuenta la historia del capitán Vladimir Arseniev (Yuri Solomin), quien acude a los bosques de la taiga siberiana acompañado por un grupo de soldados para medir la topografía del terreno. En el bosque se encuentran con un simpático cazador llamado Dersu Uzala (Maksim Munzuk), quien les guiará en su expedición gracias a su profundo conocimiento de la taiga y de sus senderos. Por un lado, la película nos muestra la amistad que con el paso de los días empieza a florecer entre el capitán y Dersu, y por otro, lo cruel que resulta la destrucción del medio natural a manos del hombre. Dersu Uzala me ha parecido uno de los personajes más interesantes a los que me he enfrentado últimamente: un hombre que perdió a su familia y que vive en perfecta simbiosis con el bosque, como un animal más, junto al resto de “personas”. Tanto es así, que cuando él muera el bosque de la taiga también morirá con él. Vemos en Dersu Uzala un hombre que se va haciendo mayor con el paso tiempo, y del mismo modo que los viejecitos urbanos acaban por volverse inútiles en una sociedad que se les ha quedado demasiado avanzada, los viejecitos de la taiga como Dersu experimentan el mismo proceso: se hacen inútiles dentro su entorno y éste acabará por tragárselos.
Genial también la crítica que se hace a la sociedad urbana y civilizada a través de las inocentes objeciones de Dersu: ¿Por qué vamos a pagar el agua y la madera, si en el bosque hay mucho de ambas?
Al igual que me pasó con Rashomon, esta película se me ha hecho ligeramente pesada al principio, pero después he acabado por cogerle el gusto, y he disfrutado con Dersu y su peculiar forma de hablar. Sea como sea, Dersu Uzala es una película preciosa que constituye una defensa de la naturaleza en su vertiente más ecologista y una exaltación de la amistad en su vertiente más moral. Bastante recomendable.

lunes, 25 de enero de 2010

RASHOMON, Akira Kurosawa (1950) [7/10]

Llueve en la puerta de Rashomon, una lluvia torrencial, tanto que nos da la impresión de que la ciudad se encuentra bajo una cascada. En dicha puerta se encuentran un monje y un leñador, afirmando éste último haber presenciado algo terrible: la violación de una mujer y el posterior asesinato de su marido. A ojos de los hombres, este hecho es algo tan terrible que les hace perder toda confianza en la raza humana. De hecho, según se dice en la película, una vez hubo en la puerta de Rashomon un diablo, el cual huyó asustado por la maldad de los hombres.

Ése es precisamente el tema que Akira Kurosawa nos presenta en Rashomon: la maldad del hombre. ¿Cómo podemos confiar en un ser con tanta vanidad y egoísmo? ¿Es que nos queda alguna esperanza de encontrar en el ser humano algo de bondad o, por el contrario, ya está todo perdido y no hay más opción que aceptar las reglas de juego impuestas por la egoísta forma de ser del hombre? ¿Cuándo va a dejar de llover?

Excelente en su fotografía y aceptable en su interpretación, Rashomon nos ofrecerá cuatro versiones distintas del crimen presenciado por el leñador. La película, que se llevó en 1950 el Óscar a la mejor película extranjera, me ha gustado, pero he de ser sincero: la primera mitad, quizá porque era la hora de la siesta, se me ha hecho un tostón insufrible. No es hasta que nos enteramos de que el muerto también tiene una versión de lo sucedido cuando el filme logra realmente engancharnos. ¡Y vaya si nos engancha! Lo cierto es que esta obra de Kurosawa, a partir de la segunda mitad, mejora exponencialmente: desde la versión del muerto, pasando por la lucha entre los dos hombres por la mujer (¿o por la necesidad de mostrar su virilidad?), hasta el acto canallesco del otro hombre que le roba la ropa a un bebé con tal de resguardarse del frío. No obstante lo dicho, Kurosawa también nos enseña que, a pesar de estar el ser humano absolutamente inmerso en la maldad que él mismo crea, siempre encontramos a alguien que es bueno, y es entonces cuando el temporal amaina, y deja de llover.




PD: Hablando de Rashomon, dejo aquí un link que parece interesante: El efecto Rashomon.