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viernes, 30 de abril de 2010

GENERACIÓN, Andrzej Wajda (1954) [8/10]

En un pueblo a las afueras de la Varsovia de 1942 vive Stach (Tadeusz Lomnicki), un aprendiz de carpintero que, gracias a su compañero Sekula (Janusz Paluszkiewicz), adquiere conciencia de clase obrera para enfrentarse a los opresores. Además, en la escuela otros compañeros revolucionarios le instan a alistarse en la Guardia Popular. Así lo hace, y será cuando conozca a Dorota (Urszula Modrszynska), de quien se enamora. Ésta le anima para que constituya un grupo de afinidad con sus compañeros (entre los que está un jovencísimo Polanski) mediante el cual cometer atentados. El grupo desarrollará así su actividad revolucionaria en una película en la que se nos muestra que luchar es vivir, y que quien no lucha está muerto.

En Generación de Wajda, la primera que hizo, se deja constancia de lo importante que es hacer la Revolución. Parece mentira que sea el mismo director que en 2007 hizo Katyn, acerca de los oficiales polacos asesinados por el Ejército Soviético. Es también interesante la “clase magistral” que Sekula le da a Stachu acerca de la forma en que el capitalista se apropia del trabajo del obrero, citando a Karl Marx.

Desde la panorámica descriptiva que abre el filme hasta el encuentro de Stachu con el resto de compañeros, la película, con Alexander Ford como director de arte, nos engancha y no decae en ningún momento. Era la primera película que veía de Wajda, y ya tengo en mente ver las otras dos que completan su trilogía de la guerra.


viernes, 23 de abril de 2010

TE QUERRÉ SIEMPRE, Roberto Rossellini (1954) [6'5/10]

Cuando André Bazin vio Te querré siempre, de Rossellini, dijo que el cine había envejecido diez años. Con esto lo que quería decir es que el director italiano había hecho una película tremendamente moderna. Y es que en 1954, tras abandonar a su esposa para casarse con Ingrid Bergman (protagonista del film), Rossellini ya había abandonado el neorrealismo para acercarse a un cine más minimalista con el que hacer vanguardia con el guión. Así, en Te querré siempre, nos encontramos ante dos personajes sin un objetivo definido, algo muy novedoso por aquel entonces.

Te querré siempre
nos muestra al matrimonio Joyce (Ingrid Bergman y George Sanders) acudiendo a Nápoles para vender la villa que el tío de Catherine le dejó a ésta en herencia. Ya de camino ambos se dan cuenta de que su matrimonio no funciona: es aburrido, y continuamente se están haciendo daño el uno al otro. Así, a lo largo del filme, veremos cómo reacciona Catherine a las acciones de George y viceversa, en una historia donde elementos tan comunes en una relación como la desconfianza y los celos se unen para mostrarnos la distinta forma en que cada miembro de la pareja afronta su relación.

Es notable la presencia de la muerte a lo largo de toda la obra: cuando Catherine ve el funeral de un hombre desde su coche, o cuando acude a ver a los muertos olvidados a los que nadie llora, o cuando junto con George asisten al descubrimiento de los cuerpos de una pareja sepultados por la lava, anticipando esto último de forma metafórica lo que está sucediendo con el amor de Catherine y George: está siendo sepultado.
Como curiosidad, señalar que hay un momento en el que, en un plano general tomado desde una grúa, puede verse la sombra que proyecta ésta sobre la gente, pero tratándose del maestro Rossellini se le perdona.