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martes, 16 de agosto de 2011

BILLY ELLIOT, Stephen Daldry (2000) [7,2/10]

Stephen Daldry debutó en el cine con Billy Elliot, una preciosa historia escrita por Lee Hall acerca de aceptarse a uno mismo y a los de nuestro alrededor. El escenario, al igual que en muchos otros dramas sociales como Full Monty, vuelve a ser la Inglaterra de Tatcher, sacudida por sus políticas neoliberales y plagada de conflictividad social. En el condado de Durham, un chaval llamado Billy Elliot (Jaime Bell) no es demasiado hábil con los puños para dedicarse al boxeo, pero parece que, por el contrario, lo que sí se le da estupendamente es el ballet. En medio de la preocupación de su familia por el camino que ha decidido tomar el chico, Billy se esforzará día a día por llegar lejos haciendo lo que mejor sabe y, lo más importante, lo que más le gusta.


El hecho de que el hermano y el padre de Billy, ambos mineros de profesión, estén metidos en pleno conflicto laboral, invita al espectador a reflexionar hasta qué punto estaría uno dispuesto a defender sus principios y convicciones si está en juego la felicidad de nuestros seres queridos.


Como no podía ser de otra forma en una película que tiene la danza como trasfondo, la banda sonora de Billy Elliot está plagada de temazos que animan todos y cada uno de ellos a mover el esqueleto, y salir calle abajo, como hacía Billy, bailando y corriendo, disfrutando. Porque ese es otro de los pilares sobre los que se asienta Billy Elliot: la importancia de hacer con nuestra vida lo que nosotros queremos, y no permitir que sean los demás quienes la dirijan.

sábado, 19 de febrero de 2011

RÉQUIEM POR UN SUEÑO, Darren Aronofsky (2000) [7,7/10]

Tras su sorprendente Pi (fe en el caos), Darren Aronofsky volvió a las andadas con una de las películas más importantes de los últimos años como es Réquiem por un sueño, basada en la novela de Hubert Selby Jr. y escrita junto con él.
En Réquiem por un sueño, Aronofsky eleva a la sociedad contemporánea a lo más alto del éxito para dejarla caer y mostrar ante nuestros ojos cómo se destroza en mil pedazos tras un violento impacto contra el suelo.
La película es un durísimo, aunque quizá sobreactuado, puñetazo en el estómago de la sociedad del espectáculo, de la cultura de la imagen extravagante, y del pomposo sueño americano en definitiva.
Réquiem por un sueño es una interesante película sobre las adicciones que cuenta con un apetecible reparto encabezado por Jared Leto, Jennifer Connelly y Ellen Burstyn. En ella, al igual que en su anterior largometraje, Darren Aronofsky vuelve a hacer gala de un uso del montaje muy particular, siendo que determinadas escenas están prácticamente calcadas de Pi (fe en el caos), lo que hace que, si bien en esta última la pretenciosidad decíamos que se encontraba en la temática, en Réquiem por un sueño se traslada a la realización, volviendo a mostrarnos tomas recogidas a partir de una cámara pegada al cuerpo de un actor o pantallas partidas donde no son necesarias pero diremos “¡oh, qué original es este chico dirigiendo películas!”.
Sea como sea, Aronofsky demuestra ser un director con universo propio que, gracias a la fotografía de Matthew Libatique (con quien ya había colaborado en Pi), presenta un mundo opresivo a más no poder, casi irreal. Réquiem por un sueño es de esas películas que dejan poso.