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miércoles, 28 de julio de 2010

TRES COLORES: BLANCO, Krzystof Kieslowski (1994) [6/10]

La segunda de la famosa trilogía de los colores de Kieslowski es Tres colores: Blanco, protagonizada por Zbigniew Zamachowski y Julie Delpy. Karol es un emigrado polaco que trabaja en Francia y a quien su mujer abandona por no ser lo suficientemente satisfactorio en la cama. Tras una serie de putadas que ella le hace, regresa a su Polonia natal para empezar una nueva vida y salir adelante.
Quizá porque ya había visto Azul y me podía hacer una idea de qué tipo de film iba a ver, Blanco me ha gustado más que la primera de la trilogía de los tres colores. Los personajes me han atraído más, la historia creo que era más interesante y, creo que el simbolismo era menor.
De nuevo Preisner vuelve a estar a la batuta con una preciosa partitura, y la interpretación de Zamachowski hace el resto para que el filme se deje ver. Y dijo “se deje ver” y no “sea un obra maestra” porque de nuevo la película no me dice nada más allá de lo que veo. Creo que no estoy hecho para esta trilogía. No obstante, la sorpresa de ver a Juliet Binoche entrar en el juicio y volver a presenciar la escena que ya habíamos visto en Azul desde otro punto de vista ha captado poderosamente mi atención, y ya tengo ganas de pillar la tercera para rematar la trilogía de los colores. Del mismo modo, volvemos a ver a una persona anciana pasándolas canutas para tirar un simple vidrio al contenedor correspondiente. Es decir, vistas las dos primeras, me doy cuenta de que cada una de las tres películas que conforman la trilogía seguramente adquiera sentido una vez se hayan visto las otras dos. Así pues, ya estoy tardando en ver la tercera.

domingo, 25 de julio de 2010

TRES COLORES: AZUL, Krzystof Kieslowski (1993) [5/10]

La primera película de la trilogía que consolidaría a Krzystof Kieslowski como uno de los cineastas europeos más importantes es Tres colores: Azul, protagonizada por Juliette Binoche. Julie es una mujer que, tras la muerte de su marido y de su hija en un accidente de tráfico, trata de superarlo despojándose de todo lo material y espiritual que le ata.
Como ya decimos, se trata de la primera de una trilogía que pretende ser una especie de homenaje al país en el que el director polaco desarrolló gran parte de su trabajo. Así, cada película estaría asociada a un color de la bandera gala (azul, blanco y rojo) y a su vez a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que trajo la Revolución Francesa.
Lo cierto es que el filme no me ha logrado enganchar. La interpretación es correcta y la película no es aburrida, de hecho se me ha pasado rápido y todo, pero debe ser que aún no estoy hecho para apreciar el cine de Kieslowski, demasiado simbolista quizás.
Por supuesto, la música de Zbigniew Preisner es preciosa, y la fotografía de Idziak no puede ser mejor, otorgando al filme, como no podía ser de otra manera, un tono azul que va desde una habitación hasta una piscina pasando por una lámpara. Pero el caso es que no la he terminado de disfrutar, no me ha emocionado. Quizá porque el personaje interpretado por Binoche no me ha llegado a generar empatía, o porque no he terminado de entender por qué actúa así, o porque sencillamente me falta cultura y formación para entender este tipo de cine.
Azul es una película muy europea, incluso en su argumento se hace referencia al viejo continente y la unificación de sus países. A uno nunca le dejará de sorprender lo diferente que puede llegar a ser el cine a un lado y a otro del Atlántico. Es otro ritmo, es otra cosa. Es cine europeo.