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sábado, 24 de marzo de 2012

EL HAVRE, Aki Kaurismäki (2011) [5,7/10]

Hacía tiempo que había oído hablar de Aki Kaurismäki, y me picaba la curiosidad por ver algo de su cine. El Havre, su última película para la gran pantalla, estuvo nominada como Mejor Película europea y ha sido bien acogida por la crítica, aunque, por diversas razones, en este caso no comparto el juicio de la prensa especializada en absoluto.


El Havre cuenta la historia de un hombre (André Wilms) que en un breve lapso de tiempo cambia su vida por completo. Así, al poco de caer gravemente enferma su mujer (Kati Outinen), se encuentra con Idrissa (Blondin Miguel), un joven inmigrante ilegal al que acoge y esconde de la policía, para que pueda ir a Londres en busca de su madre.


El universo que presenta Kaurismäki en esta película (ignoro si en el resto de su filmografía es igual) es cuanto menos peculiar, muy europeo en cualquier caso. La historia transcurre en los tiempos de hoy, pero da la sensación de que el pueblo que sirve de escenario se ha estancado a finales de los setenta. La Fotografía de Timo Salminen ayuda bastante a este particular, dando la sensación de estar viendo, además, una película hecha en esos años.


Por lo general, los actores son malos, destacando especialmente Kati Outinen, quien parece no haber dado clases de interpretación en su vida.


Además, la película presenta unos fallos de guión que molestan a la vista, giros sin sentido, estúpidos, aparentemente improvisados, más propios de un estudiante de primero de Realización que de un director consagrado como Kaurismäki.

sábado, 11 de febrero de 2012

LOS DESCENDIENTES, Alexander Payne (2011) [5,6/10]


Ya tengo película sobrevalorada para este año. Si en 2010 me tuve que resignar viendo cómo El discurso del Rey acaparaba todos los premios y alabanzas de la crítica mientras que otras películas igualmente interesantes se veían condenadas al más triste de los olvidos (127 horas), creo que este año tampoco me libro, y la destinada a convertirse en blanco de mis manías ha sido Los descendientes, del aclamado director Alexander Payne.

Basada en una novela de Kaui Hart Hemmings, el calificativo más benévolo que podemos colgarle a Los descendientes es el de “lenta, de ritmo pausado”, pero tampoco nos convertiremos en el colmo de la crueldad si decimos que es más bien tirando a aburrida.

Lo siento en el alma, pero a mí la película no me ha conmovido ni me ha emocionado lo más mínimo. Cuenta la historia de un hombre que pierde a su mujer en un accidente y ha de lidiar ante una difícil situación, con dos hijas a su cargo y posteriores golpes que se le irán desvelando al personaje a lo largo de la trama en forma de interesantes aunque tardíos giros de guión.

La película cuenta con una buena dosis de humor negro mal explotado (tampoco parece que fuese su intención principal) que no deja de hacerme pensar en la joya que hubiesen hecho Azcona y Berlanga en caso de haber tenido esta historia en sus manos. Pero ni Payne es Berlanga (¡las ganas que tiene!), ni Nat Faxon y Jim Rash son Azcona; y lejos de optar por contar una historia tragicómica y gamberra de humor negro que muestre la picaresca de nosotros los seres humanos, se opta por mantener la compostura y pretender hacer algo serio y profundo que deje algún tipo de poso en el corazoncito del espectador. Y es ésta una opción muy respetable, pero para ello hay que saber hacerlo, y Los descendientes no lo consigue ni de lejos.

Ignoro si el personaje del novio de Alex (Shailene Woodley) aparecía en la novela, pero si era así, que me expliquen de quién es sobrino el actor, porque lo cierto es que en la película interpreta a un personaje total y absolutamente prescindible. Cuando aparece en pantalla sobra, y cuando no aparece tampoco se le echa en falta.

La interpretación de Clooney es correcta, pero tampoco me parece como para tirar cohetes, y hay unos cuantos diálogos que me jugaría la mano derecha a que no han pasado una segunda revisión (la escena del final en la que Clooney aparece despidiéndose de su esposa es digna de un doblaje de El Informal).

En definitiva, una película totalmente prescindible que será recordada por todos y que gozará de un reconocimiento que no merece ni en broma.


sábado, 17 de diciembre de 2011

MELANCOLÍA, Lars von Trier (2011) [5,1/10]

No estaría mintiendo si dijese que iba al cine con ganas de ver la última película de Lars von Trier, pero también es cierto que algo de miedo, alerta y preparación psicológica en mí había.
Y es que según me siento en la butaca y las primeras imágenes de Melancolía se empiezan a pasar ante mí, no puedo menos que temerme lo peor al comprobar que lo que estoy viendo se parece demasiado a El árbol de la vida, de Terrence Malick. Las escenas iniciales a cámara superlenta remiten a lo onírico, y es imposible no acordarse del anterior trabajo del director danés, Anticristo. Poesía y belleza gafapasta es lo que abunda en el prólogo de Melancolía, por lo general un coñazo de considerables dimensiones cuyo final es lo único que transmite algo de lo que pretende transmitir.
Superadas las hermosas escenas con las que abre la historia, en el primer acto ya aparece el sello del director mediante su realización característica, de cámara al hombro y sencillez técnica, y si antes nos acordábamos de El árbol de la vida y de Anticristo ahora lo hacemos de Celebración, un filme también dogma de Thomas Vinterberg, porque la acción se sitúa en la boda de la joven y no demasiado feliz Justine (Kirsten Dunst) en un ambiente familiar de clase alta que también sirve al director para criticar y reirse de algunas costumbres y comportamientos propios de nuestra sociedad.
Von Trier expone su particular Apocalipsis de forma poco convincente para el espectador, siendo que uno tiene la sensación de que realmente no está sucediendo nada de nada, y sólo queda bostezar o echarse una buena siesta en el mejor de los casos.
Hay momentos de gracietas que no vienen a cuento y toda una mitad de la película rozando lo irrelevante. Interpretaciones correctas de un atractivo reparto y un igualmente atractivo escotazo de Kirsten Dunst son algunos de los pocos elementos que pueden hacer mínimamente aceptable Melancolía de Lars von Trier.

domingo, 21 de agosto de 2011

CONAN, EL BÁRBARO, Marcus Nispel (2011) [4,4/10]

Conan, el bárbaro, de Marcus Nispel, es una película que deja mucho que desear, que se reduce a un puñado de luchas, destrucciones y violencia, aunque sin duda la mayor catástrofe de esta mierda de película es su guión, horripilante hasta la médula.


No hay ni un solo personaje carismático en toda la puñetera peli, y sus “diálogos” consisten principalmente en gritos y gruñidos más propios de bestias que de hombres. Pero claro, es que Conan es bárbaro.


Tampoco existen en esta obra de Nispel esas gracietas que tan bien quedan en las películas de acción de este tipo, y los personajes, por mucho 3D que tengan metido, son planos hasta la extenuación.


Por otra parte, se ha optado por un montaje demasiado picado, hasta el punto de costar sangre, sudor y lágrimas leer el fotograma al completo, y no digamos ya si contamos con unas gafas para visión tridimensional, cuyos cristales oscuros entorpecen más que ayudan.


Siendo, de todas formas, la segunda mitad menos mala que la primera, la película da la sensación de tener velocidad pero no conocer siquiera el significado de la palabra “ritmo”. ¿Cómo es posible que un montón de escenas de acción, explosiones, sangre y villanos saltando por los aires sea algo aburrido? Pues Nispel lo ha logrado, haciéndome emitir los más sonoros de mis bostezos, únicamente silenciados por los berridos que pegaba Conan el bárbaro cada diez segundos de metraje.


Es triste, pero la película no vale ni como peli palomitera. El vestuario y el maquillaje se pueden salvar de la quema, pero todo lo demás, a la hoguera con ello.

jueves, 4 de agosto de 2011

NI NOCHE CON MAUD, Éric Rohmer (1969) [4,5/10]

Mi noche con Maud, de Éric Rohmer, cuenta la historia de un hombre católico (Jean-Louis Trintignant) que pasa una noche con Maud (Françoise Fabian), una amiga de un amigo; quien le ayuda a reflexionar y a tomar un importante decisión en su vida.


Salta a la vista que la película está realizada por un buen director, conocedor del oficio, y que ha puesto todo su empeño en hacer algo bastante aceptable. La realización, la fotografía y en general la puesta en escena denotan calidad, por lo que la película puede gustar más o menos, pero ahí ya únicamente intervendría la subjetividad del espectador.


En mi caso, quizá esté loco, pero creo que esta obra de Rohmer, una de las más importantes de la Nouvelle vague, es un coñazo bastante importante y digno de tener en cuenta.
De acuerdo, puede que la importancia, la esencia de la película, resida en sus diálogos acerca de Pascal, el matrimonio y el catolicismo, pero, llámenme banal, para eso me leo un libro. El cine, antes que diálogos, es movimiento, es acción (aunque sea interior), y una película que únicamente muestra a dos personas divagando acerca de temas interesantísimos deja mucho que desear en ese sentido.


La película parece querer hacer hincapié en esa sensación que tienen los verdaderos enamorados de que su relación es la definitiva, que todas las anteriores ya no importan, porque ésta y sólo ésta es la verdadera. Es algo así lo que le pasa a Jean-Louis en su noche con Maud.

viernes, 4 de febrero de 2011

EL OLOR DE LA PAPAYA VERDE, Tran Anh Hung (1993) [4,4/10]

El olor de la papaya verde es una película vietnamita escrita y dirigida por Tran Anh Hung que en su día estuvo nominada al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. El principal aliciente que encontré a la hora de decidir echarle un vistazo a la obra fue su origen, pues es Vietnam un país (de tantos otros) del que jamás he visto una sola película, pero en ningún momento pude imaginarme que ese mismo aliciente se convertiría, pasada una hora de metraje, en la única consolación que encontraría tras haber desperdiciado casi dos horas de mi tiempo. El saber que se ha visto una obra exótica desconocida para el gran público es algo que puede dejar un ligero buen sabor de boca, pero hay que decir que, por lo demás, la película es totalmente prescindible.
El olor de la papaya verde cuenta la historia de Mui (Man San Lu/Tran Nu Yên-Khê), una niña que trabaja como criada en la casa de una familia del Vietnam de principios de los 50’. El director nos obsequia con interesantes escenas en las que vemos la desigualdad existente entre la pobre chica y los hijos de la familia, permitiendo que nos hagamos ilusiones por sentir que estamos a punto de ver una historia de enfrentamiento entre clases sociales o algo por el estilo, pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que la segunda parte de la película, de no ser por algún que otro agradable giro, roza el calificativo de “coñazo insufrible”, y llegados a determinado momento la historia acaba, sencillamente, por importarme un bledo.
La realización, a pesar de estar chafada de vez en cuando a causa de los estridentes sonidos de la banda sonora, puede disfrutarse; y la cámara, con planos relativamente largos que muestran escenas llenas de vida, denota cierta profesionalidad digna de reconocimiento en un director novel.
El autor parece tratar de hacer poesía, pero sólo se queda en un intento fallido, ya que demasiados cabos quedan sueltos y finalmente la papaya no huele absolutamente a nada.

sábado, 18 de diciembre de 2010

PLAN DIABÓLICO, John Frankenheimer (1966) [4/10]

Plan diabólico, de John Frankenheimer, cuenta la historia de un hombre (Rock Hudson) descontento con su vida, a la cual decide poner fin haciéndose una espectacular operación de cirugía estética que cambia su identidad por completo.
Aunque "oficialmente" no esté reconocida como tal, la película pertenece claramente al género de la ciencia-ficción, cuyas películas ponían en tela de juicio los avances científicos que la sociedad salida de la Segunda Guerra Mundial desarrollaba, dado que se estaban comprobando sus efectos devastadores en la Guerra Fría.

Plan diabólico, pésima traducción de Seconds, el título original; es una película acerca de segundas oportunidades, que, aunque en un principio puede parecer interesante lo cierto es que acaba por hacerse terriblemente aburrida. Empieza sin explicar nada, el espectador siempre tiene ganas de conocer más y más. La película, ya avanzada, sigue sin dejar claro qué diablos está pasando aquí y por qué, y así hasta que acaba, dejándonos con cara de idiotas. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Por qué algo que ha empezado tan bien ha acabado por decepcionar de esta manera tan horrible?

El problema reside, básicamente, en que la historia no está bien contada. La escena en que Hamilton se reúne con el jefe de la empresa para pedir el cambio de cara nunca da la sensación de que ser un cambio realmente querido por Hamilton, sino más bien todo lo contrario. Parece como si le fuesen a hacer la cirugía contra su voluntad por no se sabe qué oscuro motivo. Es aquí cuando uno empieza a elucubrar en vano: ¿le va a contratar la CIA para una misión especial? Eso es lo que pensé yo, que por fortuna o por desgracia tengo demasiada imaginación, y por eso me llevé la decepción que me llevé.

Además, la película cuenta con escenas, para más inri demasiado largas, que no vienen especialmente a cuento. Me refiero a la bacanal, ¿qué diablos pinta ahí? ¿por qué dura tanto?

Sí hay que reconocerle al director su impecable realización, que genera la atmósfera idónea para que padezcamos con el pobre hombre al cual Rock Hudson da vida de forma aceptable. Ya la película, desde el momento en que empiezan los créditos, nos introduce en lo que vamos a ver a lo largo de las casi dos horas de metraje, haciéndonos un recorrido por un misterioso rostro. Luego llegan los planos de cámara fija al cuerpo, las deformaciones de la imagen a través de planos aberrantes y las secuencias oníricas de tono surrealista que acompañan magistralmente la historia que se nos quiere contar.

Una lástima que se haga tan aburrida.



miércoles, 27 de octubre de 2010

PICKPOCKET, Robert Bresson (1959) [5/10]

Sabía que Robert Bresson era uno de los directores más importantes de la historia del cine, y que Pickpocket era una de sus obras maestras, por lo que decidí dedicar poco más de una hora a echar un vistazo a dicha película, y la verdad es que un servidor se vio ligeramente decepcionado.
La primera mitad de la película se hace aburrida, a lo cual contribuye de forma extraordinariamente poderosa la pésima interpretación de los actores. Hay momentos en los que se puede apreciar cómo están leyendo un papel que tienen delante y que queda oculto a la cámara. Uno tiene la sensación de que los personajes han desaparecido y que no hay tales, que simplemente estamos viendo un guión. Y es que por lo visto, esta anulación de los personajes era intencionada por el propio Bresson, supongo que porque era algo de lo más vanguardista.
Pickpocket cuenta la historia de Michel (Martin LaSalle), un carterista que se desenvuelve por las calles y el metro de París. A este personaje se le puede encontrar cierto parecido con el que 17 años después nos encontraremos en Taxi Driver, Travis Bickle. Ambos son personas solitarias, ambos escriben un diario, y ambos están disconformes con la sociedad en que les ha tocado vivir, y pretenden cambiarla de uno u otro modo.
La película empieza a dejar de hacerse pesada en la segunda mitad, cuando la cámara nos muestra cómo Michel escoge a quiénes va a robar y les birla la cartera de forma absolutamente cantosa para el espectador pero, entendemos, discreta para el ladrón y su víctima. Se trata, quizá, sencillamente de que podamos apreciar qué movimientos exactos hace Michel para lograr su cometido, y la verdad es que resulta de lo más interesante. Es posible que no la viese en el mejor momento, o que sencillamente soy demasiado tonto para entenderla en su plenitud, pero creo que Pickpocket es un filme sobrevalorado que únicamente se salva por la preciosa música de Jean-Baptiste Lully. Tendré que ver más filmes del autor, Un condenado a muerte se ha escapado, por ejemplo.


domingo, 17 de octubre de 2010

UN PEQUEÑO CAMBIO, Josh Gordon y Will Speck (2010) [5/10]

Un pequeño cambio, la última película de los creadores de Pequeña Miss Sunshine y Juno, gira en torno a una mujer que, cumplidos los cuarenta años, se da cuenta de que ya va siendo hora de tener un hijo, y a falta de un hombre con quien tenerlo recurre a la inseminación artificial. Se afronta así el tema de la maternidad como forma de evolución de la mujer, y se invita a reflexionar acerca de hasta qué punto es tarde para tener hijos. En este sentido, Kassie y Wally, los personajes encarnados por Jennifer Aniston y Jason Bateman, representan visiones opuestas y antagónicas con respecto a este tema. ¿Se debe esperar a la persona adecuada aunque parezca que se está retrasando demasiado? ¿O por el contrario hay que tener visión de futuro y ser consciente de que a cierta edad ya está empezando a ser demasiado tarde?
En Un pequeño cambio estos interrogantes se le van a ir planteando al espectador en clave cómica, a través de un guión que alterna casi matemáticamente las escenas más dramáticas y emocionantes con las más divertidas e incluso gamberras. Así, si en una escena nos estamos riendo a causa de las manías de Wally y su comportamiento neurótico, en otra nos estamos emocionando por sus sentimientos hacia el niño, todo ello acompañado de la música de Alex Wurman, la cual, por cierto, podría ser calificada por más de uno de efectista.
Uno de los aspectos que más se agradece de la película de Gordon y Speck es el haber elegido la Gran Manzana como ambientación de la historia, pues esas secuencias que muestran las calles de Manhattan y Central Park podrían remitir ligeramente a cineastas que también han escogido Nueva York como plató de sus producciones. Si bien, no estamos hablando de Woody Allen ni de lejos.
Además, esto último puede corroborarse con el decepcionante y en cierto modo absurdo final que, aunque quizá lógico para comedias románticas de este tipo, hace aguas por todos lados y da la sensación de estar metido con calzador.
En definitiva, Un pequeño cambio es una comedia romántica agradable de ver, cuya carta más alta resulta ser la bastante correcta interpretación del dúo Aniston-Bateman, la cual disimula pero en ningún caso disculpa el fallido final.

jueves, 7 de octubre de 2010

COME, REZA, AMA, Ryan Murphy (2010) [4/10]

La tan cacareada última película de Julia Roberts y "Javier Bardem" (más adelante explicaré las comillas) es una mierda considerable. Puedo tirarme tres horas frente a una pantalla si la historia que me están contando me interesa o me la creo, pero no aguanto siquiera hora y media si lo que veo no me gusta un pelo, como es el caso de la última cantada de Ryan Murphy, que lleva por título Come, reza, ama. Quizá debería añadírsele al título el imperativo "duerme", y tendríamos toda una sesión de hipnosis como Dios manda, porque lo cierto es que el filme es un tostón de impresión.
La película consiste en un argumento tan original como una escritora que necesita equilibrio y paz interior ¿y dónde va a buscarlo? Efectivamente, a un país de nombre impronunciable que no sabríamos situar en un mapa. Oriente, al fin y al cabo, donde todo es muy kitsch y la pobreza y la suciedad son algo de lo más cool. La película no es sólo que sea larga; es que es aburrida. No llego a empatizar con los personajes, ¡y mira que tengo casi dos horas y media!, pero nada.

He de reconocer que en alguna que otra ocasión la realización está bien resuelta: planos originales, cortes elegantes, angulaciones de cámara peculiares, pero es querer buscar donde no hay. Además, siendo una protagonista tan aventurera, el director nos obsequia con bellísimas tomas de lugares remotos de Roma y Bali, por los que Julia Roberts va pasando, donde va conociendo gente muy interesante, con mucho mundo interior y muchas cosas filosóficas que decir. Es que es viajar fuera de tu país y a uno le aumenta el coeficiente intelectual diez puntos, oye. La cosa es que Liz, que así se llama el personaje interpretado por Roberts, va conociendo gente guay con los que ella se reirá mucho, pero que a los espectadores nos aburren de forma bestial. Y cuando uno lleva dos horas preguntándose por qué sigue sentado en la butaca en lugar de salir pitando del cine como alma que lleva el diablo, se da de bruces con la triste realidad y piensa: "Un momento, ¿en esta película no salía también Bardem? ¡¿Todavía tiene que salir Bardem?! ¡¿Significa eso que faltan todavía unos veinte minutos para que esta tortura acabe?! ¡Nooooooo!". Así es, amigos, hemos sido todos y cada uno de los españoles carne de marketing. Nos han pretendido colar que Bardem participa en la película como un protagonista complementario a la Roberts, pero nada de eso. Resulta que el rostro tosco por excelencia del cine español es un personaje más de todos con los que Liz se encuentra, que aporta lo mismo (nada) de la misma manera (aburrida) que el resto de personajes. De ahí las comillas iniciales, por cierto. Qué bien.

Como toda buena película que tiene la superación, el conocerse a uno mismo y la autoayuda como pilar fundamental de la narración, los topicazos no podían faltar. Y si encima se trata de una mujer en el papel principal pues ya sabemos por dónde van a ir los tiros: las calorías. Impagable esa escena tan original y nunca antes vista en la que Liz le dice a su amiga sueca que coma toda la porquería que quiera sin preocuparse de las calorías, que sea independiente, una chica guay, saes. Para vomitar.

sábado, 31 de julio de 2010

SUNSHINE CLEANING, Christine Jeffs (2008)

De los creadores de la exitosa Pequeña Miss Sunshine llega a España Sunshine Cleaning, la historia de dos hermanas que, obligadas por sus circunstancias económicas, ponen en marcha un negocio de limpieza de escenas de crimen.

Sunshine Cleaning es un intento de comedia cuyo principal sustento es la interpretación de las dos protagonistas Amy Adams y Emily Blunt. Demasiado superficial en su tratamiento de los personajes y sus relaciones, la película llega a hacerse aburrida por momentos y ni siquiera roza de lejos la emoción. Hay muchas relaciones entre los personajes, como la del niño y su abuelo o la de Norah con Lynn, a las que apenas se da juego, quedando un filme soso y ya no digamos ausente de comedia.

Hay puntos que son pasables, como por ejemplo el conflicto que Norah padece a causa de la muerte de su madre, pero que se ven sepultados, aparte de por no ser explotados como cabría esperar, por otros estúpidos momentos que favorecen el que la película haga aguas. Si no, ¿qué diablos quiere decir esa escena nocturna en la que Norah, en compañía de Lynn, respira las chispas que saltan al pasar el tren por la vía?

Sunshine Cleaning es una nueva entrega que nos brinda el cine independiente norteamericano que, aunque se deja ver, puede generar decepciones en más de uno. Sobre todo si lo que se espera es una comedia.

domingo, 25 de julio de 2010

TRES COLORES: AZUL, Krzystof Kieslowski (1993) [5/10]

La primera película de la trilogía que consolidaría a Krzystof Kieslowski como uno de los cineastas europeos más importantes es Tres colores: Azul, protagonizada por Juliette Binoche. Julie es una mujer que, tras la muerte de su marido y de su hija en un accidente de tráfico, trata de superarlo despojándose de todo lo material y espiritual que le ata.
Como ya decimos, se trata de la primera de una trilogía que pretende ser una especie de homenaje al país en el que el director polaco desarrolló gran parte de su trabajo. Así, cada película estaría asociada a un color de la bandera gala (azul, blanco y rojo) y a su vez a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que trajo la Revolución Francesa.
Lo cierto es que el filme no me ha logrado enganchar. La interpretación es correcta y la película no es aburrida, de hecho se me ha pasado rápido y todo, pero debe ser que aún no estoy hecho para apreciar el cine de Kieslowski, demasiado simbolista quizás.
Por supuesto, la música de Zbigniew Preisner es preciosa, y la fotografía de Idziak no puede ser mejor, otorgando al filme, como no podía ser de otra manera, un tono azul que va desde una habitación hasta una piscina pasando por una lámpara. Pero el caso es que no la he terminado de disfrutar, no me ha emocionado. Quizá porque el personaje interpretado por Binoche no me ha llegado a generar empatía, o porque no he terminado de entender por qué actúa así, o porque sencillamente me falta cultura y formación para entender este tipo de cine.
Azul es una película muy europea, incluso en su argumento se hace referencia al viejo continente y la unificación de sus países. A uno nunca le dejará de sorprender lo diferente que puede llegar a ser el cine a un lado y a otro del Atlántico. Es otro ritmo, es otra cosa. Es cine europeo.

viernes, 16 de julio de 2010

EL MANUSCRITO ENCONTRADO EN ZARAGOZA, Wojciech J. Has (1965) [4/10]

Empieza en una batalla donde uno de los soldados encuentra un manuscrito que se queda leyendo antes de que sus enemigos le hagan preso. La película cuenta la historia contenida en el manuscrito, que a su vez está formada por historias que cuentan sus personajes, que a su vez cuentan otras historias, quedando así el filme con una estructura parecida a una serie de muñecas rusas, lo cual hace que la película sea, cuando no aburrida, difícil de entender.
Basada en la novela del mismo nombre de Jan Potocki, El manuscrito encontrado en Zaragoza es la primera película de Wojciech Jerzy Has que veo y, aunque en su puesta en escena y su realización no es mala, se hace bastante aburrida, los personajes apenas son interesantes y la historia no logra enganchar.
Acorde con lo que estaba sucediendo en Europa y en el cine europeo en los años 60’, Has aprovecha el relato de Potocki para cargarse el lenguaje clásico y su estructura lineal, pasando mediante su curiosa estructura de un protagonista a otro y dividiendo el filme en dos partes. La cinta, además, posee determinantes elementos de surrealismo y fantasía que encajan a la perfección con las nuevas olas que estaban asediando el panorama cinematográfico europeo de entonces.
Ya se comentó en este blog La kermesse heroica de Jacques Feyder, película donde cobra importancia una etapa tan concreta de la Historia de España como es la de su esplendor imperial. Del mismo modo que en la película del director belga, El manuscrito encontrado en Zaragoza, que es, por cierto, una de las películas favoritas de Luis Buñuel, lo español vuelve a estar presente, aunque esta vez la historia está ambientada a principios del siglo XVIII.
Al hecho de que las historias se hagan pesadas y aburridas se incorpora el detalle de que el filme dura la friolera de tres horas, con lo cual contaba antes de sentarme a verla, pero en ningún caso llegué a imaginarme que esas tres horas podían hacerse tan largas hasta el punto de parecer seis.

miércoles, 26 de mayo de 2010

MUERTE EN VENECIA, Luchino Visconti (1971) [3'5/10]

En 1971 Luchino Visconti realiza Muerte en Venecia, basándose en la obra homónima de Thomas Mann. En ella vemos a un director de orquesta, Custav von Aschenbach (Dirk Bogarde), que acude a una Venecia asolada por la peste para terminar de vivir una vida en la que no ha terminado de triunfar, sobre todo en lo que se refiere al arte y al amor. Su amor platónico, el joven Tadzio (Björn Andrésen) (que, por cierto, adopta continuamente una postura muy similar al David de Miguel Ángel, para continuar con las referencias a lo artístico), le rechaza (no olvidemos que el propio Visconti también era homosexual), y su última obra ha sido un rotundo fracaso.
Si bien no vi la película en las mejores condiciones, me pareció un aburrimiento bastante importante. Planos muy bonitos, mucha poesía con la imagen, pero un poco coñazo. Una de las cosas que más gracia me hizo fue las conversaciones que el personaje interpretado por Bogarde mantiene con su colega, algo nada pedante de lo que todo el mundo habla en la barra del bar. Con un exceso de zooms que ponen de muy mal humor, veremos si Muerte en Venecia aguanta un segundo visionado, pero de momento me temo que no.


miércoles, 12 de mayo de 2010

PAISÁ (CAMARADA), Roberto Rossellini (1946) [5/10]

La película se divide en seis capítulos que tienen como contexto la ocupación de Italia por parte de las tropas nazifascistas en el momento en que llegan las tropas aliadas angloamericanas.

Es la peor película de Rossellini que he visto hasta el momento, me ha parecido bastante aburrida y, por lo tanto, pesada de seguir. Pero no por la complejidad de la trama, que en verdad es bastante simple, sino por el hecho de que en ningún momento la historia me ha atrapado para sumergirme en ella. Ninguno de los capítulos, por lo general, me ha generado el más mínimo interés.
De tener que quedarme con alguno de los capítulos, me quedaría con el quinto, en el que tres capellanes americanos llegan a un convento donde dos de ellos, por ser uno judío y el otro protestante, son marginados por el resto de frailes, que, al vivir encerrados y no tener contacto con lo que está pasando en el exterior, son incapaces de comprender las inclinaciones religiosas de los capellanes, a diferencia del tercer compañero, que sí las entiende, aún siendo tan católico como los frailes.

Rossellini, en su línea neorrealista, rodó Paisá con un estilo cuasidocumental, donde me atrevería a decir que incluso se ven imágenes reales, pero ni por asomo llega al dramatismo que consiguió anteriormente con la que, a mi juicio, no sólo es la mejor película de Rossellini, sino una de las mejores obras de la historia del cine: Roma, ciudad abierta.


jueves, 6 de mayo de 2010

DANZAD, DANZAD, MALDITOS, Sydney Pollack (1969) [4/10]

Sabía que Danzad, danzad, malditos era una película, que probablemente estaría basada en alguna novela, y de hecho conocía la expresión “danzad malditos”, la cual invitaba a ver la película, prometía bastante. Pero tras ver la obra de Sydney Pollack un servidor se ha llevado una decepción bastante grande.
El argumento, básicamente, consiste en que un elevado número de parejas se mete en un concurso para ver quién aguanta más tiempo bailando, y la pareja ganadora se llevará 1.500 dólares. No me ha atraído, no me ha parecido un argumento lo suficientemente interesante, y a partir de ahí, pues he tratado de disfrutar con los pocos momentos en los que la película me ha proporcionado algo de miga. Ningún personaje me ha generado empatía, ¡no digamos ya identificarme con él!, y la película me ha parecido aburrida. No lenta, no, aburrida.
Que sí, que eso de criticar a la sociedad del espectáculo, a la forma en que tenemos de divertirnos a costa de las desgracias de los demás, está muy bien, pero no estaría de más que fuese mediante un argumento más entretenido que el que presenta la obra.

La historia se desarrolla en el contexto de la Gran Depresión, cuando la gente era capaz de cualquier cosa con tal de llevarse algo a la boca, como si tenía que hacer el ridículo bailando hasta la muerte (en el caso del marinero, ¡literal!) delante de otras personas que, precisamente a base de reírse de ellos, escapaban también de esa terrible crisis económica y malestar social.

A medida que transcurre la película se van intercalando fragmentos de la escena de la detención y posterior juicio contra Robert (Michael Sarrazin) por haber matado a Gloria (Jane Fonda), anticipando en cierto modo lo que va a pasar, aunque el espectador no lo sabe. De hecho, la ambientación de dichas escenas, de carácter onírico, tampoco ayuda a comprender que se trata de un flashforward.

Los actores por lo general cumplen, destacando sobre todo el oscarizado Gig Young (que interpreta al presentador Rocky) y Susannah York, que interpreta a Alice, cuya mirada de loca en la ducha difícilmente puede estar mejor interpretada.

Creo que el querer criticar esa sociedad del espectáculo es algo muy positivo, y también valoro que Pollack se haya atrevido a hacerlo a través del cine (cayendo así en una curiosa paradoja), pero, si bien a esas parejas que estaban tan agotadas y tan exhaustas de tanto bailar se les decía “danzad, danzad, malditos”, no sería descabellado titular el filme Visionad, visionad, malditos, porque uno acaba igual de exhausto y de cansado tras ver este tostón de Pollack.


domingo, 2 de mayo de 2010

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, Tim Burton (2010) [5/10]

No había escuchado ninguna opinión favorable a la última obra de Tim Burton, y ya estaba mosqueadillo por el hecho de prever que el 3D se va a poner de moda y va a ser la nueva excusa para que entrar al cine cueste un cojón, pero aún así fui a ver Alicia en el País de las Maravillas, en 2D, ¡y en qué momento!

La película no es buena, así de claro. Tim Burton tenía ahí un montón de elementos a los que sacar jugo para hacer pasar un buen rato al espectador pero, por no se sabe qué razón, no ha querido hacerlo, y ha pasado lo que ha pasado, que hemos tenido una película sin jugo, sosa. Se echan en falta gags de las dos hermanas reinas, y también de los dos gemelos gordos, y en general de todos los personajes. No creo que sea difícil hacer algo medianamente correcto con ese tipo de personajes que tanto juego le darían a otros directores. No llego a empatizar con ninguno de ellos.

Lo mejor de la película son Helena Bonham Carter y Anne Hattaway, y el vestuario y la atmósfera en general. De lo demás me esperaba más, y me ha defraudado bastante. La película es muy floja.
Una vez vista, me alegro de no haberla visto en 3D, porque me ha salido más barato, pero me jode haberme gastado dinero en ella, porque lo llego a saber y me hubiera ahorrado seis eurillos.


domingo, 7 de marzo de 2010

BANANAS, Woody Allen (1971) [5/10]

En 1971 Woody Allen dirigió su tercer largometraje: Bananas. Tenía entendido que esta película iba dirigida contra el comunismo, quiero decir, en exclusiva contra el comunismo, pero lo cierto es que lo que me he encontrado en el filme es una crítica al poder en general. O sea, los Estados Unidos también se llevan su parte cuando se hace mención al apoyo histórico de este país a los regímenes dictatoriales que se dieron el siglo pasado en América Latina.

La película me ha parecido aburrida, quizá porque me esperaba más de ella de todo lo bien que me habían hablado, y he encontrado los chistes sin gracia. Quizá se deba a la antigüedad del filme y ese humor está ya pasado de moda para mí, pero esto es poco probable, puesto que soy el primero que ha reído hasta la saciedad con Lubitsch y Wilder. De tan aburrida que me ha parecido, la película se me ha hecho hasta larga, siendo que no dura mucho más de 80 minutos.


Quizá necesite de un segundo visionado para meditarla mejor, pero creo que de esta obra se salvan muy poquitas cosas, el homenaje al Potemkin quizá sea una de ellas. Sí es cierto que la película tiene sus puntos buenos, pero en general es bastante mediocre.