
La película, por supuesto, es un panfletazo contra el comunismo que huele por todos lados, pero eso no quita que tenga gags realmente buenos e incluso dolorosos para los fieles a la hoz y el martillo.
Hay que destacar que ésta es la película en la que Greta Garbo se ríe por primera vez. Ya fue noticia cuando Garbo pronunció su primera palabra en la gran pantalla sonora, pero es que en este film de Lubitsch ese rostro tan serio dejaba de serlo para, a raíz de una carcajada provocada por una caída en un restaurante, convertirse en una dulce y agradable persona que, dejando momentáneamente sus ideales socialistas aparcados a un lado, se suelta la melena y disfruta de los servicios que ofrece el mundo capitalista. Total, Lenin no se iba a enterar y, después de todo, esta sirviendo a su país…
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