
Por un puñado de dólares cuenta la historia de un extranjero (Clint Eastwood) que llega a un pueblo en el que el poder está repartido entre dos familias. La lucha por el poder, el deseo de hacer justicia y un puñado de dólares serán los que muevan al protagonista a embarcarse en una peligrosa aventura donde la violencia y la muerte acechan a cada paso, donde fabricar ataúdes parece ser la única profesión con algo de futuro, y donde lo único que cuenta para seguir con vida es desenfundar el revólver a tiempo.
Tal y como viene siendo normal en el género, en Por un puñado de dólares las enfatizaciones son una constante: los diálogos se profieren como disparos, y éstos a su vez parecen constituir el idioma local. Las miradas penetrantes, los parones en el tiempo, la tormentosa música de Ennio Morricone se incrusta en nuestro cerebro como una bala y nos deja tocados a lo largo de todo el film.
Siendo un remake de Yojimbo de Kurosawa, Por un puñado de dólares constituye hora y media de buen cine, con paisajes que son una delicia para la vista y una puesta en escena que casi nos fuerza a sentir el calor abrasador del sol del oeste. El título de la película responde a por qué hacemos las cosas que hacemos, y en definitiva a por qué se mueve el mundo.
El western, su modelo narrativo, elimina uno de los elementos más importantes que dominó en la historia de la literatura (hasta el s.XIX): La necesidad de establecer en el espacio una meta donde se pueda dar por finalizada una narración.
ResponderEliminarLlega S. Leone y da otra vuelta de tuerca y en Almeria, sin ir más lejos.
TUUU CONDOOON ES UN DEDAAAAAAAAAAAL
ResponderEliminarQ t crees q por hacerte tuenti vamos a dejar de darte por culo?