
Fosse nos habla acerca de aprovechar lo que uno tiene, en una inicialmente aburrida película que va ganando interés con el tiempo hasta culminar en todo un derroche de energía y espectáculo, reafirmándose como una obra a tener en cuenta. En el papel protagonista tenemos a Roy Scheider, a quien ya habíamos visto en películas como Tiburón, y que en su papel de Joe Gideon, ese coreógrafo enamorado de su trabajo y sin apenas tiempo que dedicar a aquellos que le quieren y le aprecian, se transforma a la perfección en el alter ego del propio Bob Fosse, pues es sabido que All That Jazz posee un alto porcentaje de autobiografía.
Los números musicales, que al fin y al cabo es lo que cuenta en películas de este tipo, pueden llegar a hacerse pesados por lo que respecta a su duración, pero en absoluto molesta. De hecho, pareciera como si al bueno de Fosse ni siquiera le hubiese importado lo más mínimo la estructura de su historia a la hora de mantener el ritmo, porque lo importante era centrarse en la decadencia del personaje que al fin y al cabo es él mismo. Las secuencias oníricas y surrealistas también se agradecen en ese sentido.
Peliculón! Yo que soy medio reticente con los musicales este es uno de los que encabeza mis films favoritos! La tengo comprada y no me canso de verla.La música es una maravilla!
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