
En esta película tan abstracta de Ingmar Bergman, el autor explora los conflictos que se dan en toda relación sentimental, desde los celos hasta las infidelidades, pasando por el aburrimiento sexual. Decimos que se trata de una película abstracta porque está construida prácticamente en su totalidad a base de primeros planos, otorgando así mayor protagonismo al conflicto interno de los personajes, muy influido esto, seguramente, por el también director nórdico Carl Theodor Dreyer. El ser humano sabe mucha física y muchas matemáticas, pero no se conoce a sí mismo, no conoce su alma y su lado más sentimental y emocional, de ahí que las relaciones con nuestras parejas vengan tan cargadas de errores, malentendidos y discusiones. No obstante, una relación es algo más que un matrimonio y una firma en un papel, por lo que hay vida más allá de las rupturas y los divorcios.
La música es ausente, incluso en los títulos de crédito de fondo verde, y la fotografía vuelve a correr a cargo de Sven Nykvist. Muchos califican Secretos de un matrimonio como la obra maestra de Bergman, y sin duda nos encontramos ante un filme maduro y muy bien construido, pero su excesiva densidad la hace a veces un poco pesada.
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