
No alcanzo a entender la pasión que esta película suscita en más de uno, como no sea el mero romanticismo que supone ver a dos leyendas en la pantalla, porque lo cierto es que la película, como tal, no es para tanto.
En Dos hombres y un destino los personajes no evolucionan psicológicamente. Les vemos huyendo a lo largo de todo el metraje, robando bancos y haciendo de las suyas para salir adelante, pero no pasa absolutamente nada.
Lo mejor de la película, aparte de algún que otro diálogo con clase, es la Fotografía, destacando especialmente ese tono sepia del principio en esa impactante e introductoria escena inicial, otro de los aspectos que se salvan del filme junto con las interpretaciones de los dos guaperas.
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